Opinión De Mario Benedicto Parra: Colombianos se rajaron en lectura – La mala educación que hemos tenidos por décadas se ha convertido en la bola nieve que crecerá cada vez más con consecuencias impredecibles si no hay un cambio en el modelo de educación.
El actual descalabro es toda una herencia, veamos: En el gobierno de Ernesto Samper (1994-1998) con su ministro de Educación Niño Díez, tuvieron la ingenua arrogancia creativa de la “Promoción automática” para primaria. Los escolares se promocionaron a grados superiores sin saber leer ni escribir en los lenguaje materno y matemático. Esta genialidad era el complemento de la “Apertura educativa” de César Gaviria (1990-1994) en cuyo gobierno se afirmaba, con sesgo perverso, que a mayor educación mayor movilidad social. La verdad era que el FMI obligó obviar los costos de la repetición estudiantil y no contento con ello, obligó al gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) la promoción automática en secundaria. Los gobiernos de Uribe sostuvieron ambas políticas con terquedad hasta que la ministra Cecilia Vélez las eliminó en 2010.
La educación en Colombia viene enferma desde los gobiernos anteriores y se requiere una reforma de fondo ahora que la Ocde ordena elevar el nivel educativo para superar los pésimos resultados en las pruebas Pisa.
Pero el problema no es solamente la lectura, personalmente he percibido que ni los escolares ni los universitarios y muchos docentes saben redactar. Los síntomas preocupan: errores ortográficos imperdonables, ausencia de signos de puntuación, signos de puntuación mal usados, frases inconclusas y palabras repetidas, mal uso o ausencia de los tiempos verbales, oraciones que no se conectan con coherencia, etc.
Pienso que la capacitación docente, en el tema de la reforma a la educación que se adelantará en el próximo período legislativo, es imperiosa. No es concebible un profesor con pésima ortografía porque esto refleja en sus estudiantes. Lo peor que le puede pasar a los estudiantes es un profesor mal preparado, sin ortografía. Hay que volver a los docentes obligatoriamente capacitados en la lengua materna.
¡Hasta pronto!