Síguenos

Opinion

Opinión De Mario Benedicto Parra: De patio trasero a retrete

Opinión De Mario Benedicto Parra: De patio trasero a retrete – Pensábamos que habíamos cambiado en algo nuestra historia repetida de errores y de horrores. Resulta increíble que, en Colombia, la oposición política, algunos periodistas y los medios de comunicación, se alegraran con el complejo impase entre Petro y Trump, incluso, se alinearan con las decisiones del ególatra presidente norteamericano.

La ultraderecha continúa traicionado al pueblo humilde de Colombia con actitudes y expresiones vergonzantes, sin dignidad ni sentido de pertenencia, pero el resultado del insuceso es que Petro se consolida como una de las figuras políticas más conocidas en el orbe y que por encima de todo, está la dignidad de un pueblo. Algunos quieren que sigamos arrodillados tal como en otrora lo denunció Jorge Eliecer Gaitán, pero aquí hay un pueblo digno y un presidente que se hace respetar.

No es de olvidar que los migrantes han sido forzados durante décadas por los anteriores gobiernos a marcharse a Estados Unidos y a otros países en busca de un medio de sobrevivencia, la inmensa mayoría de ellos trabajadores honrados, pero tratados de criminales, delincuentes, asesinos y pandilleros por el actual emperador del planeta sin pruebas de sus crímenes.

La gente no es delincuente por tratar de buscar una mejor vida, una cosa es que los deporten y otra que Trump humille a los colombianos tratándolos de basura. Ganó Colombia, gano la dignidad y el respeto, gano Petro porque se paró firme e hizo que los deportados regresaran sin esposas, grilletes y cadenas.

Hemos estado siempre con una ultraderecha de solapados, infinitamente más sofisticados, pero exactamente iguales, sin un solo atisbo de cambio en lo que es verdaderamente esencial. Una ultraderecha que ha propiciado que nos traten como el patio trasero de Estados Unidos y ahora pretenden convertirnos en el retrete trasero en ese país. El legado nefasto es sin duda alguna el subdesarrollo, la pobreza, la violencia, la intolerancia, la anarquía, el interés particular primando sobre el general. Una verdadera oda a la desigualdad. La ultraderecha en 200 años de dominio, nos ha sumido en el Imperio de la pobreza para imponernos su escrúpulo hipócrita y darle gusto a la burguesía que se estableció desde la época de la colonia.

Los autores de esta debacle han sido los políticos de la extrema derecha. Esa manada de corruptos, la mayoría, pocos se exceptúan. Es a esos políticos y a sus políticas a las que debemos todas nuestras frustraciones; ellos son con su corrupción, los padres de la violencia, los proxenetas de la corrupción, la fuente de nuestro subdesarrollo. Seguimos siendo una república bananera, con todas las desigualdades, con todas las injusticias.

Tenemos que barajar y repartir de nuevo, para entender que solo con el respeto al otro, con la aceptación de límites, podremos tener un país digno. Solo cuando optemos por el no sometimiento a nación alguna, la no violencia, por el acuerdo pacífico de las diferencias, por la convivencia tranquila, por el bienestar general sobre el particular, podremos comenzar a construir una “patria decente”, mientras tanto estaremos condenados al triste destino de ser un país paria en el mundo, tomado como referencia de corrupción, desigualdad y violencia.

¡Hasta pronto!

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad
Publicidad

Más en Opinion