Opinión De Mario Benedicto Parra: El Día de la vergüenza – Ese debería ser el estigma que signara los doce de octubre en muchos almanaques, especialmente del mundo latinoamericano.
No es antojadizo el rechazo. Se recuerda esa fecha como la del comienzo de la devastación y la masacre de ciento de millones de personas originarias y africanas esclavizadas, sometidas, robadas, avasalladas en sus vidas, cultura y costumbres.
Despojas de sus tierras y riqueza naturales. El mayor genocidio de la historia del que increíblemente casi nada se habla. La canallada invasionista le llamó “descubrimiento” o “conquista”.
La humillación y el sufrimiento contra comunidades enteras y sus identidades. Daño perpetuo que carece de reparación posible y genera la mayor desigualdad social y económica del mundo en nuestros territorios.
En algunos países no se han modificado las denominaciones que obedecen a la jactancia expansionista de la hispanidad europea criminal del siglo 15. Deleite de la supremacía racial homicida que asesinó y torturó a cientos de millones para colonizar y reinar.
Los monarcas españoles tuvieron el vanguardismo del espanto. Sus fortunas decaían y primó la codicia planificada en coautoría eclesiástica y bancaria.
Conmemorar el 12 de octubre, resulta enaltecer y valorizar el festejo del horror, la muerte, el estupro, el abuso, la cobardía, el robo, el saqueo, la mentira, y la permanencia de la colonización ideológica. Estaremos, aunque nos moleste, glorificando las violaciones a los derechos humanos de todos los tiempos.
¿Cuesta tanto sentir el dolor del pellejo ajeno, aunque sea de nuestros antepasados indios y negros que son nuestras simientes ancestrales? ¿Será que en el fondo hay rechazo por la equidad social, por los derechos inherentes a las gentes de todos los colores?
En verdad simplemente quieren mantener sus categorías de superioridad, dominio y aplastamiento de los grupos no dominantes.
Si no eliminamos esta fecha o cambiamos sus denominaciones discriminantes y ciertamente ofensivas a la diversidad cultural propia de nuestras Américas afroamerindias, estaremos respaldando las políticas racistas y neoliberales de las transnacionales mundiales que hoy siguen violando Latinoamérica.
¡Hasta pronto!