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Opinión De Mario Benedicto Parra: Epstein, Trump, Pastrana…

Opinión De Mario Benedicto Parra: Epstein, Trump, Pastrana…  No sorprende que, a pesar de todo lo que previamente se conoce sobre Andrés Pastrana, sus compinches de extrema derecha, la mayoría de ellos creyentes, conservadores y defensores de “la familia tradicional”, sigan confiando en sus palabras cuando afirma que hay que salvar el país de este gobierno. Ese sesgo cognitivo, digno de un estudio siquiátrico, habla más del propio político que de los valores conservadores.

El expresidente Andrés Pastrana, no da la cara después de la publicación de los correos del criminal Jeffrey Epstein en los que se ve relacionado a uno de los peores casos de pedofilia y tráfico de menores de edad en el planeta. Se probó el uso indebido y abusivo de material bélico y de uniformes privativos de las fuerzas militares para entretener la visita de la pareja de EPSTEIN, la criminal Ghislaine Maxwell.

La lista de hombres poderosísimos -políticos, empresarios, nobles, obispos y magistrados-, secuestran niñas y adolescentes y las llevan a un lugar aislado donde las someten a todo tipo de aberraciones y perversiones. Sí, se trata de la isla de Jeffrey Epstein, convertida como un lugar trágico del fascismo y los excesos del poder absoluto.

Estamos frente a una nueva Sodoma y Gomorra del relato bíblico registrado en Génesis capítulos 18-19. La depravación sexual -que incluye el salvaje abuso de menores de edad- pareciera ser el último límite a trasgredir entre los hiperpoderosos, aquellos que se creen lejos de las manos de la justicia común, sean jefes de estado, dictadores, nobles, jerarcas religiosos o multimillonarios.

No es gratuito que, en el caso Epstein, el escándalo que está remeciendo la conciencia mundial, estén implicados, desde presidentes (Donald Trump), expresidentes (Bill Clinton, Pastrana) y hasta un reconocido príncipe (Andrew Mountbatten-Windsor), pasando por autoridades religiosas (el Dalai Lama aparece mencionado 169 veces en los archivos del caso), intelectuales (Noam Chomsky) y tecnofeudalistas como Bill Gates y Elon Musk.

Existen pruebas irrefutables como el testimonio de decenas de mujeres que fueron devoradas por la maquinaria Epstein cuando apenas salían de la infancia. También existen videos y material fotográfico concluyentes y nada sorprendentes en este tipo de casos.

Hasta el momento, el único que ha recibido algún tipo de sanción, la social, es el príncipe Andrés, que acaba de ser expulsado por su real familia.

Sobre el mandatario yanqui existen suficientes señales previas de su morbosa afición por el sexo forzado y las jovencitas que lo incriminan. Está, para comenzar, el caso sentenciado de Jean Carroll, la mujer a la que Trump habría violado en un probador en los años 90 y por el que la justicia lo obligó a pagar 88.3 millones de dólares. Y no es el único.  Está también el de Stormy Daniels, a quien Trump pagó 130 mil dólares para que no revelara sus encuentros sexuales antes de las elecciones del 2016 y por el que sigue siendo juzgado. O el de “Katie Johnson” (Jane Doe), que lo demandó alegando que fue violada, junto a Epstein, cuando ella apenas tenía 13 años.

A Colombia hay que salvarla, sí, pero de los doble moralistas pedófilos.

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¡Hasta pronto!

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