Opinión De Mario Benedicto Parra: La mentira como arma política (parte 2)- – Conozco desde hace años una hermosa leyenda sobre la verdad y la mentira. El lector la conocerá, probablemente. En cualquier caso, siempre es bueno recordarla.
“Cuenta la leyenda que un día la Mentira y la Verdad se encontraron en un río. Entonces, la Mentira le dijo a la Verdad:
– Buenos días, doña Verdad
Y la Verdad, que no se fiaba mucho de su nueva amiga, comprobó si realmente era un buen día. Miró al cielo azul sin nubes, escuchó cantar a los pájaros y llegó a la conclusión de que, efectivamente, era un buen día.
– Buenos días, doña Mentira.
– Hace mucho calor hoy, dijo la Mentira.
Y la verdad vio que tal y como decía la Mentira, era un día caluroso.
La Mentira entonces invitó a la Verdad a bañarse en el río. Se quitó la ropa, se metió al agua y dijo:
– Venga doña Verdad, que el agua está muy buena.
Por aquel momento la Verdad ya sí se fiaba de la Mentira, así que se quitó la ropa y se metió al río. Pero entonces, la Mentira salió del agua y se vistió con la ropa de la Verdad mientras que la Verdad se negó a vestirse con la ropa de la Mentira, prefiriendo salir desnuda y caminar así por la calle. La gente no decía nada al ver a la Mentira vestida con la ropa de la verdad, pero se horrorizaba al paso de la Verdad desnuda”.
Es verdad que hay que cambiar de la mentalidad ingenua a una mentalidad crítica. Yo creo que la vida se encarga de demostrarnos quién dice la verdad y quién miente.
Hay desencanto cuando ves que has vivido en un mar de mentiras y lo que es peor, cuando te mienten reiterativamente. Precisamente dejamos de creer en gran parte de los políticos y en sus promesas porque sabemos que solo son para conseguir el poder y después, pues hace lo que conviene y no lo que prometió.
No mienten solo los políticos, tampoco mienten todos, pero algunas mentiras son tan evidentes y tan burdas que no hacen falta análisis rigurosos para detectarlas. Otras son más sibilinas y hay que prestar atención y pensar con sagacidad y todo ello requiere un compromiso para mejorar la sociedad y la política; no basta con despotricar hay que actuar.
La democracia debe asentarse en la verdad, no puede asentarse la acción política en la mentira y en la falsedad porque la indignidad se apoderaría de todo. El fin no justifica los medios.
¡Hasta pronto!