Opinión De Mario Benedicto Parra: La política tiene mucho de farsa y de sainete barato – Uribe, Gaviria y Pastrana: el diablo los cría. Los que en un momento son “enemigos”, al menos en sus demostraciones de histrionismo para la galería, hoy son los “nuevos mejores amigos”. En Colombia, han sido comunes las alianzas oligárquicas entre aparentes contrincantes irreconciliables, como sucedió, por ejemplo, entre Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo por asuntos del Frente Nacional.
Entre Uribe, Gaviria y Pastrana, expresidentes, tres siniestros en el ejercicio de sus mandatos, ha resucitado un acercamiento electoral, unidos en sus repulsas de atajar a Iván Cepeda en su camino a la presidencia de la República.
El viejo nuevo trio, ha tenido sus romances de misa y sermón, con sus alejamientos -más retóricos que de principios-, que en sus respectivos encontrones los han puesto en titulares de prensa y murmuraciones de corrillo.
Gaviria es recordado por gritar: Uribe mentiroso, Uribe mentiroso y Pastrana señalaba a Uribe de tener vínculos con el paramilitarismo. Aparte de sus abrazos hipócritas, sus programas en la política han estado al servicio de la entrega del país a las transnacionales y otros intereses foráneos, como al desvalijamiento de lo público, tal como lo requiere su adhesión al “credo neoliberal”.
En este circo triste, chambón y politiquero que es Colombia, Uribe, Gaviria y Pastrana, los tres sumisos acólitos de Washington, tornan a la palestra de los intereses creados, como parte de una comedia de personajes de la farsa colombiana y del teatro de marionetas, de carácter chocarrero y fanfarrón del subdesarrollo.
Ahora, ante la cercanía de los comicios, los tres sujetos caminan de gancho y calculan sus repartos y ambiciones.
En esta tierra de olvidos y miserias, no sobra recordar algunos episodios en los que como si estuvieran en la cocina, Uribe y Pastrana se tiraron platos y sartenes: “La herencia que nos deja Uribe son las Bacrim (bandas criminales)”, dijo Pastrana en 2011. “Mis asesores están llamados al nuevo gobierno, los de Uribe están siendo llamados a indagatoria”, dijo además el célebre hijito de Misael.
Uno y otro se han tirado de las mechas. Mientras Uribe decía que Pastrana le había entregado un “país literalmente secuestrado”, para Pastrana el asunto de la “Seguridad Democrática”, no era sino estadísticas de “falsos positivos”.
Los tres “nuevos mejores amigos”, han convertido al país en un área despejada para la corrupción, la violencia, la entrega de riquezas a extranjeros y sus intermediarios, y se caracterizan por su perfil antipopular, como bien lo registra la historia de múltiples medidas contra los trabajadores, pensionados y los sectores más vulnerables de la población. El apoyo al negocio gringo de un “Nuevo Plan Colombia” y el beneplácito por la invasión a Latinoamérica están en sus catálogos de servidumbre y sumisión.
¡Hasta pronto!