Opinión De Mario Benedicto Parra: La Vagabunda de Dios – Quiero compartir con ustedes la increíble historia de una valiosa mujer que durante treinta años viajó por todo el mundo como una testigo de Cristo, dando testimonio de cómo sobrevivió a los campos de concentración nazis, de cómo ayudó a los judíos y cómo llegó a perdonar a sus victimarios.
Se trata de Corrie Ten Boom, una holandesa profundamente cristiana. Ella misma se denominó la Vagabunda de Dios por su condición de viajera –no porque llevara una vida licenciosa, de mujer sin escrúpulos o desvergonzada como se pudiera pensar-
La familia Ten Boom estaba compuesta por el padre Casper, -su esposa Cornelia había fallecido en 1921- y cuatro hijos, Betsie, Willem, Arnolda y Corrie. Era toda una familia de relojeros en Haarlem, Holanda.
Cuando sobrevino la Segunda Guerra Mundial los nazis invadieron Holanda en 1940 y la familia Ten Boom decidió ayudar a la población judía a escapar de la persecución de los nazis. Sin importarle lo que le sucedería pusieron sus vidas en peligro. Corrie estaba dispuesta a servir a Dios salvando de la muerte a los judíos.
Los nazis llegaron a cambiar radicalmente la vida de los holandeses. Cuando ocuparon Haarlem, aplicaron severas normas de control a la población. Impusieron el toque de queda a partir de las 6 de la tarde, de modo que ningún ciudadano podía estar en las calles. Se prohibió escuchar el himno nacional holandés y la Gestapo (policía secreta nazi) reclutaba a todos los hombres de entre 17 y 30 años para trabajar en el ejército o en las fábricas.
Corrie y su familia, ofrecían clandestinamente su hogar a los refugiados hasta que pudieran salir del país. Idearon la construcción de un escondite en el que pudieran ocultarse en caso de que los nazis vigilaran el barrio. Fue así como construyeron un cuarto secreto de 2 metros de largo por 0.70 centímetros de ancho en la parte alta de la casa para dar así tiempo a los moradores en caso de una redada.
A este espacio se accedía a través de un estrecho pasillo hecho en la parte inferior de un armario, levantando un falso panel y una cesta grande llena de ropa se colocaba para simular el lugar. Allí cabían 6 personas, cuatro de pie y dos sentadas.
Los holandeses no judíos, recibían tarjetas de racionamiento para comprar alimentos, pues estos eran escasos, de ese modo los Ten Boom obtenían los alimentos para los refugiados.
Se calcula, que Corrie y su familia salvaron la vida de más de 800 judíos, además de holandeses pro-judíos y de estudiantes que eran perseguidos por no colaborar con los nazis.
Había sospechas de que la familia Ten Boom albergaba y protegía a los judíos perseguidos. Un individuo se hizo pasar por perseguido y Corrie decidió ayudarlo pero realmente se trataba de un espía. El 28 de febrero de 1944 la Gestapo con la ayuda del delator invadieron la casa, Corrie y sus familiares fueron detenidos y llevados a prisión.
Corrie y su hermana Betsie fueron brutalmente golpeadas y se negaron a hablar. La Gestapo inspeccionó la casa y no encontraron la habitación secreta, pero encontraron en un lugar de las escaleras las tarjetas de racionamiento y pasaportes falsos que escondían.
El padre de Corrie murió en prisión, también su hermano Williem y otros miembros de la familia murieron como consecuencia de su encarcelamiento. Corrie y su hermana Betsie fueron trasladas a Vught, un campo de concentración en Holanda. Las condiciones eran terribles, eran castigadas con frecuencia y durante el día tenían que trabajar largas jornadas.
Después fueron trasladas junto con otros prisioneros a un campo de concentración en Alemania, Revenbrück, cerca de Berlín, allí ya no eran llamadas por su nombre sino por un número y las condiciones de vida eran inhumanas, dormían prácticamente a la intemperie.
Había 35.000 mujeres en el campamento. Eran contadas diariamente. Si las prisioneras no se ponían de pie eran golpeadas con látigos. El trabajo era sumamente duro y los guardias las azuzaban a trabajar más rápidamente. La alimentación era una sopa con un pedazo de pan.
En medio de ese infierno que se vivía, Betsie le dijo a Corrie que Dios le había mostrado una visión. “Debemos ir por todo el mundo y decirles a todos que no hay hoyo tan profundo que el amor de Dios no pueda alcanzar”.
Poco tiempo después, Betsie enfermó y falleció en un hospital. Corrie alcanzó la libertad como consecuencia de un error administrativo. Existía una lista con las mujeres mayores de 50 años que debían ser exterminadas y Corrie que tenía 53, no figuraba en esa lista, lo que la salvó de ser conducida a la cámara de gas. Corrie abandonó el campo de concentración el 25 de diciembre de 1944.
Regresó a Holanda y pudo recuperase de los problemas de salud contraídos en prisión. Pero no permaneció inactiva y empezó a difundir su fe y sus experiencias en iglesias, escuelas, universidades, cárceles, etc., que la llevó a viajar por más de 60 países en los siguientes 30 años de su vida.
Escribió numerosos libros entre los que se destaca “Vagabunda para el Señor” en 1974. En esta obra cuenta cómo, después de todo lo que le pasó, fue capaz de perdonar la brutalidad nazi. Y dijo: “Aquellos que fueron capaces de perdonar son los que mejor pudieron reconstruir sus vidas”.
En 1983, el día en que cumplía 91 años, Corrie murió, no sin antes perdonar a todos sus enemigos. Comprendió que Dios le había encomendado una misión de sanidad y perdón y por eso aceptó la voluntad divina. ¡Feliz Semana Santa! ¡Hasta pronto!