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Opinión De Mario Benedicto Parra: Miedos sociales

Opinión De Mario Benedicto Parra: Miedos sociales – En nuestro pequeño mundo cotidiano estamos siempre viviendo con miedos que nos sujetan, que no nos dejan vivir, que no nos dejan respirar ni sentir y además, de ese miedo que nos coarta, tenemos alguna fobia humana, nos pasamos malviviendo la vida, que es efímera y pasa veloz por nuestro reloj vital.

Uno de los miedos básicos humanos y que siempre nos ronda por la cabeza, es el miedo a la muerte, aunque desde que tenemos uso de razón sabemos que no somos inmortales, pero a veces en nuestros pensamientos en soledad dudamos y nos sentimos impotentes al pensar que todo se acaba en esta vida y como dicen “somos polvo y al polvo volveremos”.

Debemos desterrar los miedos de nuestra vida para así poder degustar esos momentos felices o esas ráfagas de felicidad ligeras que a veces nos prodiga nuestro peregrinar vital, porque por mucho que lo intentemos ya no volverán, hay que adaptarse a las circunstancias, en cada momento y lugar, de nada sirve planificar “el mañana” porque el azar vital todo lo puede cambiar y trastocar y mientras pensamos en ese futuro, nos estamos perdiendo ese presente momentáneo y desperdiciamos esos ratos alegres y de felicidad con nuestros familiares y amigos.

Las fobias también coartan nuestra existencia y debemos superarlas según los psicólogos enfrentándonos a ellas y no dejarnos dominar por ellas, no ansiando ser siempre perfectos, porque nadie lo es en el mundo, conociéndonos a nosotros mismos y nuestras limitaciones podemos llevar una existencia plácida y tranquila, superando esos miedos y esas fobias que nos restan calidad de vida.

Coda: Lamentable que tanto talento musical en Colombia, se reduzca a un grupo de reguetoneros paisas, realmente merecemos algo mejor y no estos personajes: Maluma, Karol G, J Balvin y su combo. La canción +57 aviva los peores estereotipos de Medellín y Colombia. Esta canción – si así se le puede llamar -, resulta ser una apología a la sexualización de menores, al turismo sexual de menores en Colombia y al consumo de drogas, algo terrible en un país que constantemente se estremece con las noticias sobre abuso y explotación infantil.

Resulta denigrante y ofensivo referirse a una niña de 14 años como mamacita. No se trata de ser puritanos, pero lo que si lleva a rechazar este tipo de canciones es que no pueden estar por encima de la dignidad de los niños y adolescentes.

Debe quedar bastantemente claro que los mensajes de las canciones dejan huellas, influyen en el pensamiento de niños y adolescentes y lo grave sería que adoptaran costumbres insanas y normalizaran dichos mensajes.

Me despido con este bello pensamiento de Platón: “La música es una ley moral. Da alma al universo, a las mentes, vuelo a la imaginación, encanto a la tristeza, alegría y vida a todos. Es la esencia del orden y conduce a todo lo que es bueno, justo y bello”.

¡Hasta pronto!

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