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Opinión De Mario Benedicto Parra: ¿Por qué las juventudes no ven televisión?

Opinión De Mario Benedicto Parra: ¿Por qué las juventudes no ven televisión? – Mucho se ha hablado de la televisión colombiana, ya no hay programas concentrados en la competición sana y el conocimiento. Lamentablemente, llevamos 20 años con programas de competición que mantienen los mismos patrones basados en la maledicencia, el escarnio, la deshonestidad y la perfidia. 

La ridiculización y la atención preferente que se otorga a los escándalos de toda clase, es la televisión bazofia que tenemos. Hay programas que no contribuyen a la edificación moral de la juventud y los niños y en los que se exhiben situaciones en que la traición, la mala fe, la envidia, la hipocresía y demás actitudes deplorables son convertidas en foco de atención y principal atracción del espectáculo. 

En este artículo quiero citar lo que destacados personajes opinan sobre los medios de comunicación, especialmente de la televisión. Inicio con un importante actor de cine cómico norteamericano como fue Groucho Marx, quien decía: “La televisión es muy educativa, cada vez que alguien enciende ese aparato me voy para otra habitación y me pongo a leer un libro”. Y el conocido director Woody Allen dijo alguna vez: “No están botando la basura, la están convirtiendo en programas de televisión”.

Retrocediendo unos dos siglos, pensemos en lo que decía Napoleón Bonaparte: “El cañón mató el feudalismo, pero los medios de comunicación matarán la sociedad moderna”.

Pensemos en las opiniones de personajes más actuales. Del director de cine italiano, Vittorio de Sica: “La televisión es el único somnífero que se toma por los ojos”. Otro grande del cine, Alfred Hitchcock opinó que: “La televisión ha vuelto a traer el asesinato a las casas”. Don Miguel de Unamuno, dijo: “Los actuales medios de comunicación matan la literatura”. Gilbert Cesbron, opinó, por su parte: “La televisión nos trae temas para pensar, pero no nos trae tiempo para hacerlo”. Y, en fin, Fred Allen, piensa: “Las mentes que contralan la televisión son tan pequeñas que cabrían en el ombligo de una mosca”.

Personalmente, sigo obsesionado con la idea de cómo nuestra vida colombiana, que pasa y ha pasado por trágicas situaciones y circunstancias de aterradora violencia, no orienta a la poderosa televisión para “educar” a millones de personas, lo que se podría lograr sin tocar la “libertad de expresión” y sin perjudicar los lucrativos “negocios” en los que se ha convertido la misma televisión.

Los colombianos soñamos que en algún momento los altos personajes del legislativo, del ejecutivo y de la justicia cumplan su responsabilidad de encauzar la televisión y hasta otros medios de comunicación, para que asuman sus responsabilidades subsanando las graves deficiencias educativas y de correcta información que en nuestro medio se padecen.

¡Hasta pronto!

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