Opinión De Mario Benedicto Parra:  ¿Por qué vivimos en el país que vivimos?


Opinión De Mario Benedicto Parra:  ¿Por qué vivimos en el país que vivimos? – ¿Por qué Colombia, con sus enormes recursos naturales, sus características físicas, su extensión territorial, sus mares, su clima y otros factores, sigue inmerso en el subdesarrollo?  Hace mucho tiempo vengo cuestionándome la misma pregunta.

Según Colciencias, Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo. Posee una amplia cantidad de ecosistemas que constituyen abundantes fuentes hídricas, territorios ricos en minerales, flora que procesa el dióxido de carbono e incomparable fauna siendo algunas de estas especies exclusivas del territorio nacional, entre otras riquezas. Es por ello que Colombia se caracteriza por ser un país principalmente agrícola, porque sus tierras son fértiles y el área de producción agrícola oscila entre las 32 mil y 35 mil hectáreas cultivadas.

La principal causa que nos tienen sumidos en el subdesarrollo es la falta de decisión para hacer las cosas bien. Esta omisión la podemos considerar un factor esencial como razón de nuestro subdesarrollo, factor que por fortuna podemos vencer.

Cabe señalar que el desarrollo no solamente se mide por los alcances en materia industrial, de inversiones financieras o avances económicos de un país, debe tenerse en cuenta que es primordial la conciencia social unida al reconocimiento de las fortalezas y potencialidades del país. El verdadero cambio está en la mente y por eso, es necesario algunos cambios radicales para no seguir en lo mismo con los resultados que ya conocemos. Las decisiones que la clase política tome, tendrán consecuencias en la sociedad, ya sea para su progreso o para seguir condenados al atraso.

Los pretextos o justificaciones de nuestra indecisión son obstáculos del desarrollo. La falta de decisión para hacer bien las cosas afectan tanto en lo público como en lo privado.

¿Cómo es posible que países destruidos totalmente por la guerra, como Alemania y Japón, hayan renacido de las cenizas en tan poco tiempo, para ser lo que son hoy, grandes potencias del mundo? La respuesta es sencilla, tomaron la decisión de hacer las cosas bien.

Pero, somos un pueblo que no quiere hacer bien las cosas que le atañen, tanto las privadas, es decir, lo que nos corresponde a cada quien, ni las públicas, o sea, actuar a conciencia como individuos integrantes de la comunidad y no con una actitud ausente de espíritu comunitario, de solidaridad. Actuamos, generalmente, según nuestro interés personal inmediato. Así de simple y sencillo.

En el ámbito privado, aspectos como el estudio, pertenecemos a la cultura del “estudiar para pasar” pero no para saber, entender y pensar y si se trata de una carrera profesional, nos resulta como importante ante todo el lucro y no la realización personal. Las cuestiones culturales las consideramos como secundarias, y a veces innecesarias. Actitudes como estas perjudican de manera trascendente a la sociedad; el subdesarrollo mental es causante del subdesarrollo de la comunidad, de la nación. Este tipo de actitudes perjudican nuestro estricto ámbito de decisiones y acciones personales, son la causa inicial y más relevante de nuestro subdesarrollo.

En lo gubernativo, somos igualmente un pueblo indeciso. Los sucesivos gobernantes en los diversos cargos públicos dejan de actuar, ante todo, por no ser visionarios. No piensan en el bienestar de la comunidad ni en el futuro a largo plazo; piensan solamente en su futuro personal inmediato. Por ello, las grandes decisiones les son ajenas, les temen, las eluden y, por ende, los grandes problemas comunitarios quedan sin resolver. Se necesitan gobernantes decididos a atacar los problemas colectivos con planteamientos serios y sin miedo. Requerimos de estadistas en el gobierno, de esos colombianos que conocen y piensan en las necesidades colectivas y que son capaces de proponer soluciones y ejecutarlas, a costa de lo que sea. Habiendo honestidad gubernativa se puede tener el apoyo social para las decisiones y acciones de gobierno.

Lo que nos hace falta es decisión personal y ésta sólo la alcanzaremos por la convicción de que es necesario hacer las cosas bien y de que podemos hacerlas bien. Sin demagogia, sin miedo, sin corrupción y con grandeza de visionarios. Cuando de manera generalizada tengamos políticos así, el país comenzará a salir del subdesarrollo, de lo contrario, será imposible. ¡Hasta pronto!

 

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