Opinión De Mario Benedicto Parra: Posan de impolutos con hipocresía – Hay congresistas, no todos, que son una vergüenza para Colombia. Pero no hay vergüenza, deben estar riendo a carcajadas, por saber que lograron trabar las reformas sociales del actual gobierno y, además, conseguir que tengan, por ley, carta blanca que les permita delinquir y robar sin pena, pero con gloria. Intocables e inmunizados contra la decencia y la honestidad.
Esta es la realidad del Congreso, de pésimo argumento y comedia barata, perpetrado por esos congresistas que tenemos, haciendo payasadas, posando de impolutos, de bobos también, cuando son muy avispados; ultrajando lo que debía ser templo de la democracia, convertidos en parlanchines vivarachos y sinvergüenzas, con contadas excepciones, hay que decirlo; que convirtieron el parlamento en un circo de mala muerte al que se ausentan los payasos y bufones para romper el quorum. Están infestados por el descaro, la falta de ética, la ausencia de moral, de principios; la carencia de valores, de honorabilidad y transparencia. ¿Cómo pedir coherencia entre lo que piensa, dice o hace una persona sin escrúpulos, carentes de honorabilidad y decencia? ¡Utópico!
Hoy tenemos en el Congreso, trapecistas que saltaron del trampolín de los partidos tradicionales, alegando estar cansados de la “corrupción de la vieja política”, a unas torcidas colectividades de malas personas como Cambio Radical y el Centro Democrático que tienen a su servicio una “bandada de buitres carroñeros”, para dar paso a la aplanadora que traba y tumba las reformas sociales que requieren los colombianos. También tenemos malabaristas que se encargan de cambiar articulitos, manipular, hablar basura sobre seguridad y atreverse a escupir la palabra democracia y legislan no a favor del pueblo que los elije sino de los intereses de las elites económicas, sociales y políticas.
No quieren ser esculcados, ni sancionados, porque saben que se los tragaría la justicia, ya son 28 congresistas que serán investigados por corrupción en contratos con INVIAS, entre los que están el presidente del Congreso Efraín Cepeda y Katerine Miranda, reconocidos opositores del gobierno. Ese gremio lleno de corruptos, que produciría vergüenza en cualquier país decente, aquí es premiado con sueldos exorbitantes y con funciones no declaradas de intermediarios de contratos sin que tengamos medidas que permitan hacerles seguimiento porque sería la prueba clara de muchos enriquecimientos ilícitos y de fortunas inexplicablemente salidas de la nada.
Eso explica bien porque los politiqueros invierte en su campaña varias veces lo que se van a ganar en su cargo. Saben que lo que reciben por ser congresista es menuda o “para los tintos”, como dicen en Campoalegre, mi pueblo, posando con hipocresía de ser personas que sirven con patriotismo y desinterés a esta sufrida y desfalcada Colombia.
¡Hasta pronto!