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Opinión De Mario Parra – “Campoalegre, arrinconada por la inseguridad”

Opinión De Mario Parra – “Campoalegre, arrinconada por la inseguridad” – El municipio del que nos hablan los viejos quedó solamente en el recuerdo. El Campoalegre que antes era considerado uno de los municipios más tranquilos del departamento, se ha convertido en una guarida de atracadores, drogadictos y sicarios, la mayoría de ellos, provenientes de otras zonas del país.

Según registro de noticias judiciales de Centro Noticias, entre noviembre y diciembre de 2017 y en lo transcurrido de enero de este año, fue capturado un menor de edad por porte ilegal de armas de fuego; escopolaminaron y luego le robaron una suma considerable de dinero al señor José Antonio Nupia; capturaron en zona rural a Javier Fajardo Cruz, miembro de la banda Los Trillizos; capturaron a Edwin Mairon Andrade Quiroga, un extorsionista que se hacía pasar como integrante de las Águilas Negras y le exigía una gruesa suma de dinero a la señora María Bellanid Murcia Burgos; atacaron a bala a la señora Alexandra Puentes, quien resultó herida de gravedad; un joven fue despojado de su moto y de sus pertenencias en la Curva de Valencia, fue asaltada la Estación de Servicios Llano Grande; fue asaltada la Estación de Servicios La Güipa y se llevaron una fuerte suma de dinero; fue asesinado Carlos Andrés Tonica Vega; fue capturado Fausto Vega Sabogal, alias Batalo, en su poder fue hallada un arma de fuego; fueron asesinados José Reinaldo Quintero, Edy Fabián Bocanegra y Fredy Ortíz Ramírez y por último, se registró una balacera en la Gallera y Pesebrera Pericos, en la que resultó muerto Elkin Mauricio Ortíz y hubo nueve heridos, algunos de gravedad.

Campoalegre atraviesa una coyuntura difícil dado el ambiente de inseguridad y zozobra que pone en vilo la desconfianza de los ciudadanos y afecta el tejido social. Ya no se puede salir a la calle con tranquilidad sino con cierto temor de ser víctima de atracos u otros delitos. La población urbana y rural está arrinconada por la inseguridad ciudadana, pues de un tiempo para acá se viene hablando de bandas criminales y pandillas que ponen en disputa la conquista de territorios en determinados barrios. Si esto no para, la sociedad no tendrá otra salida que encerrarse y protegerse.

Tenemos que pensar en este problema porque la criminalidad puede tener fuertes repercusiones en el ámbito económico y social, provocando daños a la imagen del municipio a tal punto que los turistas que se dirigen hacia el sur y occidente del departamento, como a los departamentos del Cauca y Putumayo, ya no deseen estar un rato en el pueblo, tomarse una cerveza, una sevillana o comerse una porción de carne asada.

Es de aclarar que la inseguridad es generalizada, no solo en Campoalegre sino en todas las ciudades y municipios. Este tema es difícil, complicado, por eso considero que las autoridades deben brindar más apoyo para que la comunidad no sufra más esta situación y pueda transitar tranquila. Debemos contrarrestar este faleglo que nos afecta a todos, hay que trabajar sobre las causas de los delitos para disminuirlos rápidamente. Es mucho lo que se puede hacer, como las alarmas comunitarias, comisiones vecinales de prevención, cursos de entrenamiento para vecinos, redes vecinales, jefes de manzana, etc., que pueden implementarse asesorando a los vecinos en una interrelación entre comunidad y la  institución policial.

Los reclamos de la sociedad campoalegruna no son para menos y por ende, la urgente necesidad de trabajar preventivamente. No se puede tapar con un dedo las cifras de criminalidad, pues Campoalegre ocupó en el 2017 el tercer puesto con mayor número de homicidios después de Neiva y Pitalito (Diario La Nación, domingo 7 de enero de 2018).

De otra parte, a quienes han expresado sus opiniones y comentarios por Centro Noticias echándole la culpa a los establecimientos de comercio como bares, tabernas, discotecas, billares, bingos, etc., decirles que la presencia de estos negocios no es la causa de la inseguridad social. El delito y sus víctimas están acá, allá, a la vuelta de la esquina, en el centro, en los barrios, en la periferia, en las veredas. Insisten en aquello de “combatir el canibalismo comiéndose a los caníbales”; el asunto no es de limpiezas sociales, el mensaje es algo tan irracional como los asesinatos que han sucedido. La solución es la posibilidad de que los jóvenes tengan oportunidades, es la generación de empleos, es el hecho de reorientar el rumbo de una sociedad fragmentada, recobrar los valores y ello, inicia desde los hogares con la autoridad y el ejemplo de los padres. ¡Hasta pronto!

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