Cuando se sigue la huella del dinero y el interès personal de enriquecerse a costa de la contrataciòn estatal y del erario, prima el principio aplicado por la mayorìa de alcaldes y gobernadores del paìs: “Dejad que los contratos vengan a mì”.
Es verdaderamente vergonzoso que lo que pasa en Colombia: la Fiscalìa revela que cerca del 60% de los alcaldes electos son investigados. Colombia tiene 1.102 municipios y el 60% de los alcaldes electos representa en aplicaciòn de las matemàticas elementales, 661; lo mismo ocurre con 11 nuevos gobernadores. La mayorìa de las indagaciones se relaciona con el supuesto manejo irregular de dineros pùblicos.
Alejandro Ordoñez desde que fue elegido procurador en enero de 2009, ha destituido màs de 800 alcaldes y 23 gobernadores, la mayorìa por manejo irregular de dineros pùblicos y como consecuencia de las contrataciones irregulares por la celebraciòn de contratos sin el cumplimiento de los requisitos legales; peculado por apropiaciòn a favor de terceros; interès ilìcito en la celebraciòn de contratos; violaciòn del principio de transparencia; celebraciòn de contratos violando el règimen de inhabilidades e incompatibilidades; declaraciòn de caducidad o terminaciòn sin el cumplimiento de los requisitos legales; aplicaciòn de la urgencia manifiesta sin cumplir con las causales respectivas; permitir la configuraciòn del silencio administrativo positivo o permitir que el interventor omita la vigilancia tècnica del contrato.
Ante este lamentable panorama es posible plantear el siguiente interrogante: ¿La causa de la corrupciòn en la contrataciòn pùblica es el resultado de la suma de pequeños contratos leoninos y de medianos y grandes contratos entre polìticos que devoran los presupuestos municipales, o la carencia de una ètica polìtica objetivamente fundamentada? Ustedes què opinan estimados lectores.
La sistemàtica legalizaciòn de contratos turbios tiene origen en la ambiciòn de enriquecimiento de la noche a la mañana. La clientelizaciòn de la polìtica es el resultado de quienes manipulan los presupuestos municipales a favor de clientelas que negociaron candidaturas y votos.
Los nuevos alcaldes tendràn que manejar la cosa pùblica con profundo sentido ètico y social. En lo que corresponde a mi pueblo, hago una invitaciòn: PROYECTAR UN CAMPOALEGRE MEJOR. Todos los campoalegrunos naturalmente aspiramos a proyectar un municipio mejor. Esta ilusiòn puede estar en la cuerda floja si no forjamos proyectos ambiciosos, innovadores y solidarios. Estas caracterìsticas, ambiciòn, innovaciòn y solidaridad son las que nos pueden ayudar a buscar y encontrar ese mejor municipio que pretendemos para nosotros y para las nuevas generaciones.
La ambiciòn supone no conformarse y no rendirle culto a la mediocridad. Demasiado hemos visto los resultados de aplicar la teorìa del mìnimo esfuerzo; los alcaldes no deben seguir haciendo el papel de simples intermediarios para el manejo del presupuesto del sistema general de participaciones, sin que se le permita cierta libertad en las decisiones cercano a los problemas sociales.
La innovaciòn es el fruto de la creatividad; y son crativos los que aprenden a utilizar su inteligencia y su voluntad con originalidad. No repitan mecànicamente lo que otros alcaldes ya han dicho o han hecho; nada sacamos con ser imitadores o copiadores, debemos ser hacedores, lìderes que promuevan liderazgos.
La solidaridad es la expresiòn que se debe poner de moda. Igual que la ètica. No se puede hablar de solidaridad y de ètica sin vivirlas, serìa incohorencia y a veces hipocresìa. La verdadera solidaridad supone compromiso en vez de indeferentismo; implica practicar la generosidad en lo cotidiano. Supone finalmente aprender a trabajar en equipo.
Si en verdad queremos transformar y mejorar la realidad que nos circunda acudamos a los tres caracteres enunciados. Se trata ni màs ni menos de cooperar entre todos para devolverle a Campoalegre y a los campoalegrunos su grandeza e importancia a nivel regional. ¡Hasta pronto!
Por: Mario Parra