Opinión: El anticristo criollo Por: Mario Parra – Estamos asistiendo a un inquietante fenómeno de exacerbación de la violencia. Hijos contra padres, alumnos contra profesores, pacientes contra médicos, maridos contra esposas, ciudadanos contra políticos, políticos contra periodistas… Es larga la lista. Algo debemos hacer para determinar lo que sucede.
Vivimos en una sociedad descreída, más preocupada de lo que se dice en las redes sociales –en muchas ocasiones redes de mentiras y manipulación- que en la realidad del día a día. Lo que hoy está de moda es el individualismo, la competitividad, el relativismo moral, la presión del éxito, la obsesión por la eficacia, el exceso de la apariencia.
Vivimos en una época en que se magnifica la maldad y la desgracia. Basta ver la primera página de los periódicos; basta ver los noticieros de televisión y las redes sociales para comprobarlo. No es noticia la paz, ni la solidaridad, ni la vida, ni el afecto, ni el respeto. Es noticia la muerte, la destrucción, la catástrofe, la corrupción, la mentira, la injuria, la calumnia, etc.
Es noticia que un senador -que confunde la libertad de expresión con la libertad de agresión-, calumnie a un periodista acusándolo de “violador de niños” y después diga que no quería decir lo que dijo y dio a entender que lo que quiso decir fue otra cosa. Como siempre con su triqui traque dialéctico. Existen “estados de opinión” y también “estados emocionales”, pero no se puede confundir la sátira que es un género literario con la calumnia que es un delito.
Es noticia que un abogado incite al asesinato a través de su columna de opinión a un ser humano para ponerle fin al tirano. Es noticia que un grupo político de oposición tenga como consigna volver a echar plomo, hacer trizas el acuerdo de paz, perpetuar la guerra intentando devolver el país a la violencia política. Es noticia que Popeye, el exsicario aliado del Centro Democrático que confesó haber asesinado personalmente a más de 250 personas, venga ahora a lanzar mensajes amenazantes en contra del prestigioso periodista Daniel Samper Ospina y a darnos clases de moral, faltaba más. Es ridículo que este oscuro personaje –ordinario y analfabeta-, hoy tenga más de 34 mil seguidores en twitter, pero lo más estúpido, es que sus fieles seguidores le crean todo el veneno que babea.
El anticristo tal como lo vaticinaban la Biblia y Nostradamus, podía haber nacido en un pueblito antioqueño y estar gobernando hace 25 años, primero en Aerocivil, luego en el senado y en la gobernación, posteriormente en la presidencia de la república y ahora último, en el senado nuevamente. Veo en el expresidente y en el hoy senador a ese ser malévolo y perverso que ha instaurado su dominio en Colombia a base de engaños, mentiras y de manipular la información, hechos demostrados y confirmados con las falsas afirmaciones sobre el No al plebiscito, los acuerdos de paz, la reforma rural, la justicia especial para la paz y, posteriormente, ha manipulado a su antojo la realidad, dominando su poderoso twitter y engañando a medio país.
El hoy senador se empeña en engañar, injuriar y calumniar, en no mirar la realidad de los acuerdos de paz, en provocar polarización y división. Con todo esto piensen si no ha nacido el Anticristo criollo. El personaje que nos cuesta a los colombianos la pendejadita de $1.800 millones de pesos mensuales. Este señor sale bastante caro, tiene muchos escoltas sólo para mentir, difamar, calumniar y generar odio porque no se le ha conocido una sola iniciativa trascendental y de importancia en el ejercicio de la función legislativa a favor del pueblo colombiano. ¡Hasta pronto!