Opinión: Fiestas del Arroz, Expresión de valores – Por: Mario Parra – Quiero hablar del sentido de las Fiestas del Arroz, a mi juicio, un fenómeno social cargado de valores que muchas veces no percibimos. La fiesta, puede ser una excelente oportunidad para desarrollar valores sobre todo en los niños. ¿Qué valores?
Convivencia. La fiesta es un excelente espacio para el encuentro y la relación con amigos, la convivencia festiva y pacífica. Muchas amistades y noviazgos han nacido y crecido en los lugares o espacios de la fiesta como el Parque Principal del municipio. La Fiesta es una ocasión magnífica para la práctica de la hospitalidad y de paso, para que el municipio de Campoalegre sea conocido a nivel nacional.
Diversión. La fiesta supone un cambio respecto al trabajo. Divertirse, literalmente, es hacer lo diverso, lo distinto, lo inhabitual. Nos han preparado para resistir la frustración y el dolor, no para saber disfrutar de la fiesta y de la vida.
Participación. No hay fiesta si no se participa. Conviene participar en su preparación, en su desarrollo y luego en su evaluación, para que las próximas fiestas sean mejores.
Creatividad. La fiesta aviva nuestra creatividad. Siempre es posible idear nuevas actividades y crear nuevos espacios de diversión.
Responsabilidad. El ejercicio de la libertad conlleva el desarrollo de la responsabilidad. Cuando tenemos por delante la posibilidad de actuar libremente podemos actuar como vándalos, gamines o como personas civilizadas.
Superación. Organizar una fiesta mejor que la del año anterior, en la que se superen las deficiencias y se incorporen iniciativas originales es un reto que hay que afrontar cada año. Para ello hay que preguntar, hay que pensar, hay que esforzarse, hay que hacer autocrítica y ser sensible a las críticas de los ciudadanos.
Avanzando en el tema, es importante destacar la gestión que está adelantando Dairo Sánchez Díaz, director del Festival Infantil del Arroz, porque hace partícipe de las fiestas a los niños. Una fiesta organizada para los niños es una fiesta que podemos vivir todos. En una fiesta para adultos pueden estar los niños, además, porque los niños saben divertirse, nos enseñan cómo divertirse, a ellos no les molesta la alegría y el disfrute de los demás. A muchos nos gusta ver las calles llenas de gente, comprobar que se democratiza la diversión, que lo que antes estaba al alcance de los adultos, ahora pueden disfrutarlo los niños.
Las fiestas son un espacio importante para el aprendizaje. Algunos padres creen que los niños están perdiendo el tiempo, pero debo decirles que no era así. Hay muchas aulas ocultas en la fiesta, en ellas se aprenden muchas cosas importantes para la vida: a respetar, a participar, a compartir, a expresarse, a escuchar, a bailar, a relacionarse, a dejarlo todo limpio y aseado.
En las fiestas todos nos volvemos más niños y nuestra mente está llena de fantasías, produce alegría ver las calles de Campoalegre pintadas por los niños, el folclor, los desfiles, las atracciones, la música, el humor, las competencias -pero también da tristeza que se permita la realización de eventos que maltratan a los indefensos animales como las corralejas y las cabalgatas, cuestionados y criticados en todo el país-. Creo que los colegios y las escuelas no se deben reducir al espacio estricto del aprendizaje de las disciplinas perdiendo unas magníficas oportunidades de organizar aprendizajes sustantivos. Una de ellas son las fiestas, las Fiestas del Arroz. ¡Hasta pronto!