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Opinión: FLORA PERDOMO NO ES UNA MUJER – Por: Mario Parra

 

Opinión: FLORA PERDOMO NO ES UNA MUJER – Por: Mario Parra – En temas de tanta magnitud social y altísimo calado como: la equidad de género, las mujeres víctimas del maltrato y la violencia de género, el feminicidio, el respeto a la dignidad, la  igualdad de oportunidades y la paz, Flora Perdomo, no es una mujer a secas, no es una mujer biológicamente hablando, es una mujer valiente y comprometida hasta la médula en estos asuntos.

Como buena representante del Liberalismo, es más mujer cuando se dedica en su actividad parlamentaria al examen crítico de la inequidad de género, la igualdad de condiciones entre hombre y mujeres porque el ingenio de la mujer cuando cree, cuando siente, es más poderoso que el discurso masculino, sin embargo, la violencia contra las mujeres, el asesinato de mujeres, el maltrato y la humillación siguen creciendo cada día. Las referencias machistas y patriarcales, siguen vivas; es una verdad incómoda, pero es la verdad.

Estamos en el siglo XXI y aún hay muchos trogloditas que siguen maltratando y violentando a las mujeres. En sus trabajos reciben menos sueldo que los hombres, reciben la discriminación por quedar embarazadas o viven cada día en sus trabajos con empleadores acosadores.

Infortunadamente se nos educa con categorías antagónicas para ser hombres o mujeres, a fin de perpetuar la creencia de que somos desiguales por naturaleza. No somos educados para actuar como personas, sino cómo debe ser el comportamiento del macho y la hembra. La asignación de roles obliga a las mujeres a ser sumisas, a ser cuidadoras de las personas (cuidadoras de sus esposos, sus hijos o sus padres) y a los hombre a ejercer autoridad. Esta diferencia se usa para justificar el mantenimiento de la superioridad masculina y usar la violencia para decirles a las mujeres que se alejen del control masculino.

Por suerte, es la primera vez en la historia de Colombia que la voz de las mujeres es escuchada en un proceso de paz; por primera vez se reconocerá de manera efectiva a todas las mujeres con el fin de que algún día, no muy lejano, puedan alcanzar la tan anhelada igualdad de género. Se preguntarán ¿cómo será la equidad de género en los acuerdos? Por cuestión de espacio, sólo me referiré, por ahora, al punto relacionado con la reforma rural integral. Se reconocerá el papel que desempeñan las mujeres en las zonas rurales y el papel que ejercen en la economía rural, ¿cómo?, los acuerdos propone acceso a la titulación de tierras para las mujeres y acceso a subsidios y créditos que les permita explotarlas adecuadamente. En esta guerra, las mujeres sobrevivientes del conflicto, no tenían títulos sobre la tierra y los créditos estaban en cabeza de sus esposos o compañeros asesinados o desaparecidos, lo que ocasionaba que las mujeres no tuvieran el título ni el crédito y consecuencialmente, quedaban totalmente desamparadas y sin salida ante el inminente desplazamiento.

Volviendo al tema central, no se trata de dar preferencia a las mujeres, es solamente tratar de encontrar la forma precisa para que nos desarrollemos en una sociedad sin resentimiento, sin discriminación irracional. A largo plazo la educación familiar es tarea de los padres de familia y de los colegios, pero a corto plazo,  es tarea de los entes estatales y de las propias mujeres que deben defenderse y no aguantar jamás que un hombre las trate en forma despectiva y vulgar, las maltrate o en el peor de los casos, las asesine.

Flora Perdomo desde el comienzo de su actividad parlamentaria ha mostrado una especial sensibilidad a los temas de mujer y género en la realidad colombiana. Fruto del activismo político, se siente directamente involucrada en estas actividades políticas, demostrando que hay una mujer campoalegruna reclamando por la causa común de todas las mujeres de Colombia, destacando la igualdad de hombre y mujeres y abogando, en consecuencia, por la igualdad legal. Sus escritos de opinión en el periódico La Nación están impregnados por un pensamiento social al servicio de las mujeres.

Cuando digo que Flora no es una mujer, me refiero a que no es una simple mujer, no es una simple teórica sino una activista –en el sentido moderno-, pues actúa dentro del mismo escenario donde muchos ignoran estos temas tan importantes para alcanzar una mejor sociedad.

Debemos a nuestra ilustre paisana el reconocimiento de sus méritos y darle en Campoalegre, el lugar que le corresponde como representante de los huilenses. ¡Hasta pronto!

 

 

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