Opinion de Mario Parra: Un senador que, por diversos motivos, cultiva la duda y el cinismo, el miedo y la impotencia, la inmadurez y el infantilismo, el sectarismo y la mentira, que juega sucio y encubre lo putrefacto, lo que necesita es un saneamiento mental y moral. Me refiero al “senador” Uribe, porque el título de “expresidente” le quedó grande.
Frente a la inminente firma de los acuerdos de paz, el mencionado senador en su desespero, llama al pueblo colombiano a una “resistencia civil” contra los acuerdos a los que eventualmente lleguen el Gobierno y las Farc, en virtud del derecho de oposición que le asiste a su grupo político.
Francamente no se entiende cómo es llamado el pueblo a oponerse cuando los acuerdos ni siquiera se conocen a fondo, no han sido socializados, argumentados ni estudiados. El pueblo no es “Inocencio” y sabe que no lo van a confundir a base de mentiras y argumentos sesgados de una oposición política que sólo se mueve en el campo de la especulación.
La oposición no está sólo para poner palos en las ruedas por ser la “oposición”, sino para colaborar haciendo ver los errores, aportando sugerencias y denunciado inconsistencias o desmadres, pero la oposición del Centro Democrático piensa que es más efectiva, más auténtica, por el hecho de cañar, criticar, limitar, impedir, la acción del ejecutivo, en vez de pasar por la zaranda de su crítica las propuestas, aportar ideas alternativas y colaborar en la eficiencia del proceso de paz; para eso le pagan sueldos exhorbitantes a los congresistas a costa del dinero que tributamos los colombianos, para que trabajen en bien del pueblo y no para que promuevan y defiendan acciones que a todas luces son incoherentes e irracionales.
Lo único que falta es que el senador Uribe, llame al pueblo a cometer delitos de rebelión, sedición y asonada en contra del Gobierno en su empeño de defender una medida lesiva para los intereses nacionales y lo peor y más grave, es que sus seguidores sigan ciegamente recitando sus frases y retahílas de siempre, sin tomarse el trabajo de cuestionar el alcance de lo que dice su autor.
Las críticas de la oposición respecto del proceso de paz, son por completo vacías e inconsistentes. Uribe y sus seguidores dicen y dicen, pero ni un argumento nuevo, ni una razón de peso. No encontrando argumentos serios, recurren a frases huecas y sin sentido. No se toman el trabajo de leer, de estudiar los documentos del proceso. Sólo dicen que los acuerdos son malos, que se trata de una paz con impunidad, que el Gobierno le está entregando el país a la guerrilla, que se está equiparando a los guerrilleros con los militares en materia de justicia transicional, que Colombia se va a convertir en otra Venezuela, entre otras muchas mentiras. “Molestan por todo”; Colombia es el único país del mundo donde les pagan a los congresistas por “molestar” al gobierno y por abandonar su función legislativa. Una vez más me siento engañado por esta clase de políticos. Entonces, ¿para qué sirve esta clase de oposición?, para que venga un iluminado populista a molestar el proceso de paz disfrazado de resistente civil.
Por eso, es imprescindible develar la intención oscura del senador Uribe de la más inverosímil y descabellada propuesta hasta ahora conocida; esa estrategia sólo busca dividir, polarizar y no cabe más que repudiarla y rechazarla de plano.
Invito a mis lectores a consultar los documentos del proceso de paz en las páginas web: www.altocomisionadoparalapaz.gov.co y www.mesadeconversaciones.com.co, para que entiendan de una vez por todas que Uribe y el Centro Democrático les están mintiendo a los colombianos. Dejen ya de tratarnos de ignorantes, ingenuos e “Inocencios”. ¡Hasta pronto!