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Opinion

Opinion: INSULTOS POR INTERNET

Publico este artículo en respuesta a las alusiones que en este mismo periódico hizo el pasado 4 de abril un usuario de las redes sociales que no es necesario mencionar, en el que se expresa en forma agresiva, vulgar y no propio de una persona civilizada.

Confundir libertad de expresión con la “vulgaridad” se ha vuelto común en estos tiempos y poco a poco se ha venido perdiendo la opción de argumentar de manera civilizada nuestras posiciones discordantes.

Estamos atrapados en una red social donde se aprecia, a diferencia de la libertad de expresión, la “impunidad de expresión”, en la que se esconden los cobardes que no aman la libre expresión, sino la libertad de injuriar amparada en la impunidad. Claro que siempre habrá cobardes que denigrarán y calumniarán, pero no por mucho tiempo porque gracias a la reciente sentencia de la Corte Constitucional T-50 de 2106, quienes expongan frases injuriosas que denoten vejaciones, insultos; quienes por expresiones desproporcionadas y humillantes que evidencien una intención dañina, ofensiva, difamatoria y que atenten contra los derechos al buen nombre y a la honra, pueden ser demandados judicialmente. Este fallo ha precisado que la libertad de expresión no es un derecho sin límites cuando pasa por encima de ciertos derechos fundamentales.

Colombia es uno de los países con más rezagos en el tema de maltrato a periodistas. La cultura de la ordinariez no puede seguir, hay que cambiar la forma habitual de expresión que crea violencia verbal. La cultura de un pueblo se mide y evalúa por la diversidad de opiniones, la libertad de expresión y el espíritu crítico en el ejercicio de intercambio de ideas de forma pacífica, respetuosa y no mediante expresiones violentas, ramplonas y difamantes.

La libre expresión se caracteriza por el debate de altura, el debate respetuoso, el debate de fondo, el debate de ideas, de argumentos, de posturas, etc., en el cual debemos saber que existen diferencias y no podemos pretender que todos pensemos igual, pero en nuestro país lo que se puede evidenciar es la aparición de una nefasta y vulgar costumbre de utilizar las redes sociales y las páginas web para calumniar de forma oprobiosa y grosera con el propósito de descalificar posiciones ideológicas.

Si alguien opina en contra de las posturas radicales de Uribe en el caso de la paz, entonces, es guerrillero, santista, timochenkista, castrochavista, o por el contrario, si opina en contra del mal gobierno y de las políticas impopulares de Santos, entonces, es paramilitar, uribista, enemigo de la paz, etc., cuando aquí no se trata de escoger entre Santos y Uribe, se trata de estructurar una sociedad moderna y avanzada, abierta y pluralista, elementos necesarios para que los colombianos logremos una sociedad más igualitaria y con mejores condiciones de vida.

Es común ver cómo  algunos usuarios virtuales mediante la utilización de los denominados “memes” se dedican a difundir y propalar cuanta majadería, morbosidad, ofensa o improperio,  se le viene a la mente, precisamente para con ello desvirtuar la verdadera crítica porque son incapaces de argumentar o contra argumentar.

Hay que establecer y defender un marco civilizado de convivencia en Internet porque con gente como ésta, ocupando un sitio virtual donde reina la vulgaridad, la insensatez y la intolerancia, nuestro país tendrá un futuro más que incierto.

Para concluir, esperamos que, a cambio, esto sirva para crear conciencia sobre la necesidad de mejorar la calidad del debate en torno a las opiniones que por este medio exponemos sobre los diferentes temas que a diario suceden. ¡Hasta pronto!

Por: Mario Parra

 

 

 

 

 

 

 

 

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