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OPINION: LA VERDAD ES LO QUE ES, NO LO QUE PARECE – POR: MARIO PARRA

 

OPINION: LA VERDAD ES LO QUE ES, NO LO QUE PARECE – POR: MARIO PARRA – En Colombia la gran mayoría de personas se ilustra, de una parte, a través de los medios de comunicación tradicionales: la radio y la televisión, de otra parte, por medio de las redes sociales. Pocos acuden a la lectura de libros, periódicos o revistas especializadas.

En nuestro tiempo tenemos que aceptar que las redes sociales nos envían día y noche gran cantidad de información que muchas veces no sabemos si es verdadera o es falsa. Es así como Facebook, Twitter y Whatsapp, las más utilizadas, sirven de instrumento del cual se valen los mentirosos y manipuladores para hacer la tarea y poner en circulación mentiras que se sienten verdad pero que no se apoyan en la realidad, creando así una sociedad manipulada e influenciada más por las emociones y la creencia personal que por la formación de opinión pública con reflexión y sentido crítico.

La proliferación de noticias falsas, calumnias y rumores en Internet es preocupante, máxime cuando las redes sociales se han convertido en el principal medio para acceder a las noticias y donde la mitad de la población utiliza Facebook como principal fuente de información.

Un buen ejemplo de esto ocurrió en la campaña del plebiscito, recordemos que  por las redes sociales circularon mensajes y memes de toda clase que afirmaban que Timochenko sería candidato presidencial, que la familia cristiana desaparecería, que los acuerdos de paz tenían encriptada la ideología de género y nuestros hijos se volverían homosexuales, que en el futuro nos gobernarían los gays, que una ley obligaría a los pensionados a aportar el 7% de sus mesadas para sostener a los guerrilleros, que la propiedad privada desaparecería, que seríamos un país comunista, socialista o castrochavista, que el cristianismo cedería ante el marxismo, que pasaríamos hambre como en Venezuela, que se acabaría con los subsidios para los pobres porque serían destinados a los guerrilleros, que nos volveríamos ateos, que nos volveríamos ignorantes al servicio de la extrema izquierda. Faltó que se dijera que las mujeres delgadas se volverían gordas y las altas, bajitas, que los del Sí serían 10 años más viejos y los del No 10 años más jóvenes u otra clase de disparates y mentiras que le dieran la vuelta al mundo en segundos.

Da asco recordar todo esto. Todas esas mentiras fueron fabricadas perversamente para que circularan y fueran compartidas en las redes sociales para causar daño y lo peor, es que mucha gente las tomó por ciertas, como la verdad revelada, creyó en ellas motivados por la emoción desbocada y el desconocimiento de los temas. No hay duda de que la mentira se ha convertido en la estrategia más efectiva para ganar en la política.

La mentira y la deshonestidad actúan como una epidemia, todos mienten, el gobierno también ha mentido; Santos mintió al intimidar al pueblo con la simplona afirmación que de ganar el No, inmediatamente se armaría la sampablera y arreciaría la violencia por parte de las Farc en todo el territorio patrio. Todos acomodaron y distorsionaron la información, se volvieron expertos en engañar y de paso nos han vuelto adictos a la mentira y esclavos de ella.

Además de esto, se percibe hoy la presencia de un gran número de manipuladores cibernautas que invadieron las redes sociales con falsedades, idolotría y exhibición de dinero y oro por montones para que la gente escriba “amén” o le ponga “me gusta”, creyendo que así van a solucionar sus problemas económicos o se van a volver ricos de la noche a la mañana.

Esta es una realidad deplorable de la cual se hace necesario hablar porque las redes sociales no pueden seguir siendo utilizadas para el engaño y la manipulación; no pueden servir de puente para que se siga simulando en asuntos tan delicados. Ya está bien de tantos personajes “ciberinfluenciadores”, de personajes malignos, de personajes replicadores entontecidos que intoxican las redes anteponiendo demoniacamente tantas mentiras. Los manipuladores son posibles porque no nos damos el tiempo de leer y reflexionar críticamente y por ello, caemos en contra de nuestros propios intereses cuando votamos equivocadamente.

Algo debe hacerse, volvámonos “obsesionados” por la verdad y evitemos seguirle el juego a la mentira, menos facebooK, menos televisión y más lectura; contradictoriamente, conforme avanza la sociedad de la información estamos cada día más desinformados. Recuerden que cuando uno lee un libro no vuelve a ser el mismo, porque de continuar pegados del Facebook y de la televisión chatarrra, seguiremos siendo noveleros, adictos a los reality o a los seriados de narcoguerrilleros y narcoparamilitares y a la mentira. ¡Hasta pronto!

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