Escribo esta columna a raìz de la postura de ciertos personajes del gobierno central y de algunos polìticos, con respecto a la problemàtica generada por la construcciòn del proyecto hidroelèctrico El Quimbo. Una realidad historica màs para comparar con la visiòn contextual del libro “Las Venas Abiertas de Amèrica Latina” del uruguayo Eduardo Galeano; obra donde podemos apreciar que cualquier parecido con la realidad no es casualidad.
¡Que pesar de mi querido Huila, tan bello, tan diverso, pero tan burlado en dignidad! Desde el propio presidente Santos, el ministro de Minas y Energìa, el ministro del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, el ministro de Agricultura y ahora, como paracaidista de ùltima hora, el Defensor de Pueblo, interceden para pedir pùblicamente se reanuden las operaciones en la hidroelèctrica con el pretexto de no poner en riesgo la prestaciòn del servicio de energìa, evitar el aumento de las tarifas de energìa y prevenir la contaminaciòn ambiental.
El gobierno central tratò de desconocer el fallo del Tribunal Administrativo del Huila que ordenò suspender las actividades de la central hidroelèctrica y por ello, tuvo que intervenir la Corte Constitucional tumbando el decreto presidencial que autorizaba la operaciòn por encima de la decisiòn judicial del òrgano huilense.
La multinacional Emgesa iniciò operaciones sin cumplir con requisitos ambientales como retirar la biomasa y los residuos vegetales, para no contaminar el rio Magdalena y por consiguiente, no perjudicar la actividad pesquera de la zona de influencia afectada por la represa. Estas obras ambientales debieron realizarse antes de ponerse en marcha la operaciòn, pero la empresa española hizo caso omiso y nada le importò.
Definitivamente, a los huilenses nos tratan como a borregos. Como antecedentes tenemos que el movimiento social “Asoquimbo”, Asociaciòn de afectados por el proyecto hidroelèctrico El Quimbo, advirtiò de los impactos de ìndole social, econòmico y ambiental que se producirìan con la construcciòn de la represa, sin embargo, la licencia se otorgò en el gobierno de Uribe sin ningùn reparo. Asoquimbo advirtiò que trataba de defender parte del territorio huilense donde la multinacional Emgesa tenìa como fin la privatizaciòn del rio Magdalena y la clase polìtica del departamento asumiò oìdos sordos. Los campesinos de la zona fueron engañados, burlados, humillados y desalojados por la multinacional con la venia de las autoridades locales y centrales utilizando la fuerza pùblica, tanto policìa como ejèrcito y el Esmad. Se violaron los derechos humanos de los afectados, en su mayorìa campesinos y pescadores pobres. Las personerìas de los municipios de Gigante, El Agrado, Garzòn, Tesalia, Altamira y Paicol no actuaron debidamente, pareciera como si nada grave pasara en la zona ante la crisis humanitaria causada por el megaproyecto.
El pueblo quedò impotente y sus derechos violados, la obra tenìa que hacerse a cualquier precio no para favorecer el interès pùblico, el interès general, sino para favorecer a la transnacional española y los intereses de los accionistas privados de Colombia, entre ellos, al señor Josè Antonio Vargas Lleras, hermano de quien funge como vicepresidente de Colombia. Se violò la soberanìa huilense ante la inexistencia de verdaderos objetivos regionales. El gobierno Uribe y ahora el gobierno Santos, entregaron nuestros recursos naturales de manera abusiva e inequitativa.
Los cuidadanos huilenses requerimos y exigimos respeto, no queremos ser solo testigos de la hecatombre ambiental y social que se presenta, auspiciada por el propio gobierno central. ¡Hasta pronto!