Paro docente ¿a qué precio?

0
605

paro1

En los ires y venires de las declaraciones del presidente de Fecode, Luis Gruvert, y la ministra de Educación, María Fernanda Campo, hay un asunto claro: nadie quiere ceder frente al tema concreto de la evaluación docente ¿Por qué?

Desde el nuevo régimen prestacional para docentes, el aumento salarial está directamente relacionado con la superación de la evaluación por competencias. Los docentes deben responder dos tipos de evaluación la de desempeño y la de competencias. La solicitud de los 334.000 docentes que cesaron sus actividades, está relacionada con la última. José Luis Castellanos, presidente de la Adih, explicó a LA NACIÓN que el sindicato es consecuente con la evaluación que tiene por objetivo mejorar los procesos pedagógicos “Lo que se está solicitando es la suspensión transitoria de esta evaluación en razón a que no cumple los objetivos que debe ser de mejoramiento significativo en el campo de competencias comunicativas, de desarrollo y pedagógicas. Por el contrario, la evaluación la aplica el Gobierno Nacional y lo único que permite es que quien logre mínimo 80 puntos, tendrá la posibilidad de mejorar su salario y a concursar por un ascenso sin importar si ha hecho posgrados o no. Estas son las situaciones que no permiten dignificar la labor ni el salario del docente, para un estímulo y un mejor desempeño”, afirmó Castellanos.

Evaluaciones descontextualizadas

Por su parte, el investigador y director del reconocido grupo de investigación Paca (Programa de Acción Curricular Alternativo), señaló que la evaluación es un proceso de valoración, por ello hay que descartar toda acción punitiva que conlleve el proceso de evaluación. “Hay que evaluar las capacidades cognitivas, actitudinales, investigativas, valorativas y no tanto los desempeños, porque son descontextualizados. No digo que el maestro no sea responsable del proceso, sino que no es el único responsable. Hay una serie de aspectos a tener en cuenta. No es posible una evaluación la que sancione y margine, deben darse otros procesos”, afirmó el profesor, quien destacó que la figura del maestro es determinante en el proceso educativo. “Si al docente se le respeta en el alto sentido de su dignidad estaríamos viendo que hay un reconocimiento social, que hay una comprensión de su desempeño y que existen condiciones para que sea cada vez más exitoso. Por ejemplo, los resultados de la prueba Pisa no pueden asignarse exclusivamente al maestro, porque nosotros los maestros formamos parte de un proyecto mucho más complejo: están las instalaciones de clase, la dotación, la formación, las oportunidades de capacitación, entre otras cosas. Miremos los roles, el enfoque de los modelos formativos. Cuando se mira en términos integrales la figura del maestro, no es la única responsable. Una cosa es evaluar por estándares que desconocen las realidades concretas y las singularidades de una niña que puede estudiar en La Presentación, en donde tiene oportunidades diferentes a las de un niño del Gabriel García Márquez”, señaló López Jiménez.

Nivelación salarial

Hay profesiones más importantes que la docencia, es la realidad que viven los docentes oficiales del nuevo régimen, quienes aun estando en el escalafón más alto y luego de décadas de servicio y estudio máximo ganarían $3’300.000= en promedio, lo que es el salario de ‘enganche’ de muchos recién egresados de otras profesiones. En este sentido, el profesor López Jiménez señaló: “Hay que reflexionar ¿cómo es reconocida la profesión del maestro en Colombia?, ¿cómo es valorada socialmente?, ¿cómo se recupera su concepto de dignidad? Hay elementos de análisis que no sólo pueden conducir a señalar al maestro y considerar que una evaluación punitiva es una salida. La exigencia de una mejora salarial es fundamental, ya que es el reconocimiento de la importancia que tiene el maestro en el país. Es inexplicable que hayan profesiones avaladas por el país y una universidad, y cuando salen al desempeño laboral hayan asimetrías que no tienen sentido. Las condiciones deben ser mejoradas para contribuir a la calidad de la educación. Creo que en estos momentos debe haber una revisión estructural de los salarios de los maestros”, enfatizó el docente.

Paro de docentes ¿A costa del derecho fundamental a la educación?

Este es un asunto también de bastante polémico y no es para menos. Si bien, el derecho a la protesta es tan legítimo como constitucionalmente permitido; la educación es un derecho fundamental. Se estima que 9 millones de estudiantes en el país están dejando de recibir clases a un mes de finalizar su segundo periodo académico, lo que después implicaría un periodo de ‘recuperación’ de los tiempos que a su vez correría el resto del calendario académico y quienes asumirían las consecuencias al final no sólo serían los maestros, sino los estudiantes y padres de familia. Otro asunto que preocupa es que en todo caso los días no laborados al final son remunerados.

Lo anterior pone en evidencia un conflicto o colisión del derecho a la huelga que tienen los docentes, en contraposición al derecho a la educación que tiene todos los estudiantes de educación primaria y secundaria del país. Cabe resaltar que frente a este tipo de choques, la Corte Constitucional de Colombia sostiene que deben ponderase los mismos, pues ambos son avalados por la Constitución Política, no obstante, uno de los dos prevalece y en este caso el derecho a la educación como lo ha sostenido en reiterada jurisprudencia (conjunto de fallos o sentencias) el Tribunal Constitucional reconoce que este es un derecho fundamental que además, para este caso, recae en su mayoría en menores de edad. En cambio, el derecho a la huelga tiene como límite precisamente derechos fundamentales de mayor jerarquía, es decir, derechos fundamentales como el de educación y la prevalencia del interés general como lo ha manifestado en las sentencias T-642 d 2001 de la educación como derecho fundamental y la C-122 de 2012 de elementos del derecho a la huelga, entre otras.

Soluciones

Aunque el docente Nelson López manifestó su respeto por las decisiones tomadas por el sindicato, sí manifestó que es un momento pertinente para reflexionar sobre el estado de la evaluación docente. “Lo que sí hay que mirar es la conveniencia y los impactos que pueda generar el paro, pero creo que es momento de reflexión, es el momento oportuno. Como grupo de investigación Paca, creemos que fundamentalmente hay otras vías para resolver estos asuntos como la de hacer una mesa departamental de discusión sobre eso y la Universidad Surcolombiana en estos momentos está dispuesta a participar de una propuesta así, en donde se aborden las problemáticas educativas”, señaló.

Como señaló el escritor y columnista Leopoldo de Quevedo en su habitual columna Bulevar de los días, “El maestro, esa estrella apagada… No será el gobierno quien los salve ni los sindicatos ni los paros. Ellos tendrán que rebelarse a sí mismos y optar por superar la medianía en que se hallan sumergidos”.

Cortesia: Periodico La Nacion