SIN TIERRA NO HAY PARAISO

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Libardo Gomez Sanchez
Un viso rojizo pincela el campo reseco y fracturado por doquier, desprovisto del mínimo verdor que confirma la ausencia de cualquier rastro del líquido vital; Tutu Selele acurrucado en un rincón de la covacha que usa de vivienda contempla sin ver el paisaje, el aliento que aún queda en su esquelética figura da testimonio de la hambruna que lo agobia, no le alcanzan las fuerzas para espantar el enjambre de moscardones que se posa en su piel si así se puede llamar una lámina azulada que forra los huesos que conforman la estructura que le da forma y lo diferencia de otras especies, la enorme cabeza perdida en esa nube negra da lugar a las cuencas de unos ojos vidriosos, más secos que el suelo que pisa. Los colonialistas Europeos se la pasaron varios siglos saqueando a los pueblos africanos, su esfuerzo logró convertirlos en el continente más pobre y miserable del planeta, la explotación de sus recursos naturales sin clemencia arruinó sus suelos y agotó sus fuentes de agua, la desertificación es una constante en el paisaje africano de hoy, por supuesto todo en nombre de la ayuda y la civilización.

La familia Selele vivía de cultivar una pequeña parcela y recolectar los frutos de una reserva forestal aledaña al campo que sembraban, no atesoraban pero no aguantaban hambre; una aciaga mañana un funcionario local llegó como nunca antes a la puerta de su cabaña para notificarles que debían salir de ese territorio, pues el gobierno Etíope se lo había vendido a una compañía extranjera que explota agro combustibles con el falaz argumento del progreso del país. Ahora los Selele no tienen a donde ir ni como ganarse la vida y los inversionistas que se quedaron con su tierra esperan el mejor momento para realizar su inversión, igual si nunca la hacen especularán con su posesión y al final se quedarán con la valorización. Con la salida de grandes capitales a comprar tierras en los países del tercer mundo, muchos Seleles comienzan a ser víctimas de la expropiación por forasteros que emplearan el suelo según su conveniencia y no las necesidades de los pueblos despojados.

Lo que los pueblos revelados liberaron, gobiernos apátridas devolverán a los antiguos o nuevos filibusteros con mayores privilegios: subsidios y exenciones como los que el gobierno Santos garantiza a los inversionistas extranjeros, en especial a la minería transnacional.

ESCRITO POR: LIBARDO GOMEZ SANCHEZ