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Opinion

URBANIDAD:  EDUCACION DEL COMPORTAMIENTO HUMANO

La condición social del hombre le exige una serie de normas de estricto cumplimiento para garantizar su relación armónica entre sus semejantes y su entorno. Esta normatividad busca en esencia establecer los principios de concordia y fraternidad en los hombres y su creador, su patria, la familia, el estado y la sociedad entre otros. Sin duda, la transgresión de la normatividad altera las condiciones armónicas que se manifiestan en actos que van en detrimento de la condición humana y pone en riesgo las relaciones entre los hombres.

rtLa educación en valores fundamentales como el respeto a la dignidad humana cobra sentido como un patrón de conducta máxime cuando las sociedades actuales han incorporado patrones de comportamiento en donde la condición del ser se ha degenerado al infinito. Se hace necesario retomar los principios fundamentales que por siglos han logrado mantener las diferentes civilizaciones en donde el respeto por el creador, sus semejantes, la naturaleza y así mismos eran condiciones inherentes en el ser.

En tal sentido, las normas de urbanidad nos enseñan a comportarnos bien en todos los lugares donde nos encontremos: en la ciudad, en la casa, en los sitios públicos, en la iglesia, en la escuela, en las escaleras, en la mesa, en las visitas, entre otras. Son tantas las experiencias humanas que ameritan un acompañamiento y exigen unas normas básicas de cumplimiento. El respeto a nuestros semejantes se extiende a nuestras acciones, nuestros modales; no sólo a aquellos con quienes tenemos un grado de familiaridad mayor sino a todos con quienes tengamos contacto en medio de nuestras actividades.

En esencia, la urbanidad exige el concurso de todas las personas que se esfuerzan por mantener y desarrollar sabias enseñanzas en procura de forjar un hombre ejemplar para la sociedad. La mal llamada idiosincrasia con la cual nos identifican en el contexto popular es que somos perezosos, mal hablados y sin modales, poco corteses y despreocupados de nuestra apariencia. Para nada, nuestra condición es la exégesis de una zaga que se niega a aceptar la condición sumisa y dócil; que está en contra de las desigualdades y la imposición, capaz de levantarse en procura de exigir sus derechos. Para nadie es un secreto que Campoalegre ha sido y será protagonista de grandes luchas como lo fuera en su momento La primera reforma agraria a nivel nacional.

Bastará entonces reincorporar los valores gestados en nuestras familias y que por años han mantenido la unidad de los hogares que forjaron nuestros padres producto de una enseñanza en donde se labra el carácter con la misma paciencia que la tierra germina el arroz a partir del reconocimiento y el respeto por la creación, la familia y la sociedad. Es preciso volver a las academias para nutrirse da la sabia del conocimiento; urge hablar con nuestros ancianos quienes son pozos de sabiduría y que tanto pueden aportarle a la sociedad (el grado de civilización de una nación se reconoce por el trato que da a los ancianos y a los niños), respetar las instituciones y pensar que hay que hacerse amigo de lo virtuoso y alejarse del vicio. Muchos de nuestros jóvenes han salido adelante sin más temeridad que su empuje y la ayuda proveniente de los ángeles y hoy están por todas partes convertidos en profesionales retribuyendo a la sociedad sus dádivas.

Pitágoras consideraba que la raza humana es de origen divino y de igual forma quiso dejar un legado a las futuras generaciones y que bien podemos citar como “perlas de oro” que han de servir para cultivar el cuerpo y el espíritu:

*Ante todo ama a Dios

*Sé un aliado de las fuerzas del bien

*Honra a tus padres y parientes cercanos

*Por encima de todo respétate

*Sé justo en actos y palabras

*Si te sobrevienen calamidades acéptalas con paciencia

*Apoya tu acción en el recto pensar

*Nunca desprecies la salud: se moderado en el comer y el beber

*Observa todas las cosas. La naturaleza te revelará todos sus misterios

Escrito Por: Mg. MAURICIO SALGADO SANCHEZ

 “Por el Campoalegre próspero y educado que todos merecemos”

Agosto 03 de 2015

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