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Opinión De Mario Benedicto Parra: La conjura de los cínicos

Opinión De Mario Benedicto Parra: La conjura de los cínicos Cuando ganó las elecciones Ernesto Samper Pizano, pesé que Colombia había tocado fondo, una sociedad que fue incapaz de enjuiciarlo por los delitos que lo habían llevado a la presidencia, aquello fue una puñalada a la democracia y a la dignidad de los colombianos.

No es gratuito que cuando alguien dice en el exterior “Colombia”, la percepción inmediata es la de narcotráfico y corrupción sin límites. Un país con una tradición vergonzosa en corrupción, en la que se incluyen la descomunal compra de votos y los fraudes electorales, ahora ha caído bien hondo.

La historia se repite. En 1970 le robaron las elecciones al General Gustavo Rojas Pinilla, quitaron la luz, anochecimos con un presidente y amanecimos con otro, Misael Pastrana Borrero; después la compra de votos para elegir a Samper presidente (Proceso 8.000); posteriormente, la compra del cambio de un “articulito” de la Constitución para la reelección del “eterno presidente” a cambio de notarías (Yidispolítica) y ahora, la compra de votos para la campaña presidencial de Iván Duque (Ñeñepolítica).

La prófuga Aída Merlano, entre sus señalamientos, dijo que el empresario Julio Gerlein, junto a la familia Char, de Barranquilla, compraron votos para la campaña presidencial de Iván Duque en la segunda vuelta. La inversión en la compraventa de votos habría superado la suma de 6.000 millones de pesos, pero estas declaraciones ni al corrupto fiscal anterior Martínez Neira, ni al de ahora, el amigo de Duque, les interesa, pues corrompida está la justicia.

Como si lo anterior fuera poco, salen a la opinión publica las gravísimas denuncias hechas por los destacados periodistas Gonzalo Guillén (amenazado y exiliado) y Julián Martínez, sobre el presunto fraude electoral y compra de votos que involucra a Uribe y a Duque y que hoy es materia de investigación. Este escándalo nos tiene a todos absolutamente desconcertados y aterrados.

Esa fama de que Colombia es un país manejado por caciques, gamonales, por mafiosos y dueños de la clientela electoral, difícilmente podremos extirparla, aunque no imposible. En este país no es un secreto el inmenso número de políticos que compran votos y hacen lo que les da la gana y no pasa nada.

Quienes trasegamos por las lides del derecho penal, existe suficiente prueba indiciaria o indirecta que permite dar por acreditados en un proceso judicial los hechos sobre los que no existe una prueba directa: 1. Los audios de las grabaciones realizados “legalmente” por la Dijín en el curso de las investigaciones por un homicidio en 2011 atribuido al Ñeñe Hernández, en los que se revelan hechos claros y comprometedores entre Ñeñe Hernández -testaferro del narcotraficante alias Marquitos Figueroa- y la secretaria privada de Álvaro Uribe, María Clara Daza “Daya”, que habría sido el enlace para conseguir 1.000 millones de pesos para la compra de votos en la Guajira. Allí dan cuenta de que en la primera vuelta le tumbaron más de 100 millones de pesos a la campaña de Vargas Lleras y se los metieron a la campaña de Duque, y que en la segunda vuelta debían meterle más plata por debajo de la mesa, a lo que “Daya” le dice que ya consiguió 1.000 millones, y que “Iván y Uribe” le encomendaron la misión de ganar en la Guajira. Esperemos que mientras los audios estén en manos de la Fiscalía, no se alteren, aunque no es extraño que pueda pasar. 2. La amistad entre Duque y Ñeñe Hernández. El mismo Duque dijo que lo conocía desde hacía muchos años. 3. Las fotos comprometedoras en las que aparece el traficante fallecido y Duque, que no son simples encuentros casuales, pero estos cínicos todo lo niegan sin asomo de vergüenza.

Las grabaciones, las imágenes y los testimonios son contundentes sobre el rol de los involucrados, el objetivo era comprar votos con la complicidad de traquetos para ganarle a Petro.

Una vez más a este suelo colombiano que le he visto correr tanta sangre, deslealtad a la patria, donde reina la injusticia y la corrupción, un personaje dantesco a esa parte de la sociedad fanática y manipulable, se burla nuevamente del pueblo colombiano.

La conjura de los cínicos del Centro Democrático se fue de reunión espiritual para volver bajo la base exclusiva de una interpretación ideologizada de que los medios de comunicación le están haciendo persecución a ese partido político, como si estos se hubieran inventado las grabaciones, los testimonios, el material fotográfico y demás pruebas que deberán destaparse.  

Ya no se puede caer más hondo, llegamos al fondo del abismo, es hora de que nos despabilemos, nos levantemos y nos pongamos de pie, por la dignidad de los colombianos. Colombia necesita cortar de raíz con la corrupción, con la compra de votos.

Las consecuencias y la impronta que dejará la ejecución de este macabro acto criminal, seguirán vivas por generaciones tal como sucedió con Samper y por infortunio al Partido Liberal. ¡Hasta pronto!

Coda: Luego de informarme por las redes sociales de lo sucedido en Neiva el pasado domingo sobre la vivienda de dos hermanas de la tercera edad, víctimas de la pandemia coronavirus, que fue atacada a piedras por vecinos del sector a sabiendas de que se encuentran en estado de aislamiento en el Hospital Universitario de Neiva, no podía créelo y pensé que se trataba de una noticia falsa.

La lucha contra el coronavirus está poniendo en evidencia una mezcla letal de ignorancia, indiferencia e insolidaridad.

Respecto a esa plaga de desadaptados, a la que nadie le puede toser, lo único que podrá pensarse es que se trata de una caterva de ignorantes de ligereza conceptual que viola los derechos humanos, especialmente de mujeres enfermas e indefensas que necesitan ayuda.

Egoístas y cobardes, se olvidan que a ellos también los puede coronar el virus. Esa mentalidad subdesarrollada de “sálvese quien pueda” no va a ayudar a superar la pandemia. Vivimos en sociedad y la superamos juntos o caeremos individualmente. Lo peor que nos puede ocurrir es caer en el desorden.

Otros creen que el coronavirus es una especie de plaga divina por alejarnos de Dios, afortunadamente este grupo es minoritario. Respecto del virus en sí, se sospecha que algún virus mutado pudo escapar de un laboratorio de bioseguridad en Wuhan que trabaja con patógenos.

Estamos pensando en si habrá o no Semana Santa y Fiestas de San Pedro. Si no se ha superado la pandemia, pues eso significa que hay que prohibir ambas fiestas, no se harán y no pasará nada. Lo fundamental es la vida y la salud.

Evitemos la histeria y la temeridad, actuemos con humildad, disciplina, responsabilidad y colaboración, el objetivo no es otro que vencer la epidemia originada por ese bicho que hoy hace temblar la humanidad.

 

 

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