Es indiscutible que los medios fueron un actor fundamental en la caida del Defensor del Pueblo. Los medios de comunicaciòn se multiplicaron para mostrar la gravedad de las acusasiones que publicò Daniel Coronell en la revista Semana. En ese momento ya la prensa y las redes sociales lo habìan condenado, ya Otàlora cargaba el estigma de culpabilidad de un depravado acosador sexual.
Posteriormente, el periodista de marras, publicò una opiniòn dando clases de periodismo, titulada “La Sencilla Tarea del Reportero”, sobre la cual comenzarè estas reflexiones a efectos de plantear algunas observaciones que considero de suma importancia para el periodismo.
Lo primero que hay que decir es que si no es por la foto explìcita que le tomò Otàlora a su òrgano genital enviada por Whats App a Astrid Cristancho, el resultado de la denuncia no hubiera tenido tanta efectividad y resonancia.
Aceptèmoslo, la intimidad queda expuesta cuando se edita la foto con tinte “amarillista” y acrecienta el drama de acoso mediante el “morbo”, resaltando màs un factor determinante: “elevar el raiting”. Utilizar la foto para llamar la atenciòn del pùblico, puede hacer del acontecimiento un espectàculo; puede banalizar la informaciòn. Precisamente esto ùltimo lleva a confusiòn en informar y “farandulizar”.
El periodismo no puede tender cortinas de humo cuando se le da total relevancia y se hace eco a una sola versiòn, sin interrogar, hurgar y profundizar en el tema. Ambas partes tienen sus razones que pueden ser verdaderas: La exsecretaria alega acoso sexual y al parecer prefiriò seguirle el juego a su jefe, lo que hace muy difìcil distinguir el acoso sexual de la relaciòn consentida; el exdefensor alega amor y una relaciòn consentida.
Los periodistas no deben “tragar entero”, preocupa la ligereza y facilismo que se està apoderando de la pràctica periodista; tiene razòn Mario Vargas Llosa, cuando en enero de este año al recibir el premio Don Quijote de Periodismo dijo: “El periodismo ha perdido su sereidad y la influencia que tenìa”.
En el reportaje de Coronell hay un cùmulo de hechos encontrados; de hechos especulativos y sin identificar que tientan la curiosidad. Los hechos sucedidos ¿son tal còmo sucedieron?, es indispensable que el relato, reporte u opiniòn sean fieles y veraces. Sin embargo, sobre los mismos hechos ocurridos, puede haber y habrà interpretaciones diversas, opiniones y perspectivas distintas. Miremos a manera de ejemplo lo que relata la biblia en Gènesis 9: 20–24, cuando Cam vio la desnudez de Noè, su progenitor. Para algunos intèrpretes existe la posibilidad de que Cam tuvo relaciones sexuales con su madre y “vio la desnudez de su padre que se encontraba dormido y embriagado”; para otros, Cam invadiò la privacidad de su padre, mientras èl tenìa relaciones sexuales y para otros màs osados, existiò una relaciòn sexual de padre – hijo y por eso Cam “vio la desnudez de su padre” ¿Son simplemente especulaciones?
El periodismo tiene que ver màs con lo “verosìmil” que con la “verdad”. Todos conocimos el caso de Sigifredo Lòpez, acusado del secuestro y posterior asesinato de sus once compañeros diputados y resultò que todo fue un montaje. Muchos dieron por verdadera la versiòn de los medios de comunicaciòn. Pero, ¿por què? Porque todos los datos e informes que habìa eran “verosìmiles”, “creibles”, “posibles”, “admisibles”, pero cuando lo verosìmil sustituye la verdad y en el momento en que la verdad sale a luz pùblica, entonces, la profesiòn periodìstica queda desacreditada y perdemos la confianza en los medios de comunicaciòn.
De ninguna manera pretendo justificar el maltrato, el abuso o acoso de nadie, pero mientras no se informe sobre hechos comprobados, el periodismo no debe ceder o prestarse para informar hechos que acusen y condenen antes de que estos sean investigados por las autoridades competentes. En gracia de discusiòn y suponiendo que el exdefensor sea absuelto de la investigaciòn penal, ¿còmo quedarà el periodismo?
La posiciòn errada de Coronell gravita en no haber repreguntado; escuchado otras voces; mirado los hechos desde mùltiples perspectivas y relacionar los contextos; èstas son actividades propias y normales del trabajo periodìstico que llevan a buscar una informaciòn veraz, imparcial, rigurosa y de calidad para los lectores.
Sea como sea, el periodismo con afàn “exhibicionista”, el que escarba para el escarnio mediàtico, nos debe llevar a reflexionar. No podemos aceptar que el uso de nuestros genitales estèn cuidadosamente vigilados por la censura social. En el periodismo no puede primar el espectàculo, menoscabando el respeto, equilibrio y pudor. Dejemos de lado el sensacionalismo y la morbosidad que claramente reafirman la invasiòn a lo màs privado que tiene un ser humano, como es la intimidad. ¡Hasta pronto!