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Opinion

Opinion: INTERNET Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN

 

El juez le pregunta al acusado:

– Se le acusa a usted de matar a su suegra con un machete. ¿Cómo se declara?

– Inocente, señor Juez. Yo solo quería espantarle un zancudo que mi suegrita tenía en la frente por eso del zika y el chikungunña.

Con todo respeto, pero también con toda firmeza, quiero expresar mi opinión con respecto a las críticas y burlas que se publican por las redes sociales para transmitir información mediante la utilización de los famosos “memes”. El meme es la conexión de una imagen y un texto que buscan transmitir una idea, un mensaje o una información.

Las redes sociales están inundadas con este tipo de publicaciones que con frencuencia tergiversan la verdad, utilizando un lenguaje ofensivo, agresivo y de odio, usados abusivamente para lastimar a personajes de la vida nacional por motivos ideológicos, raciales, de sexo y de credo religioso. Muchos “memes” contienen argumentos o frases irracionales, mal expresadas y de un contenido difamatorio o injurioso que rayan en la vulgaridad y la ordinariez.

Definitivamente las redes sociales dan para todo y nadie se salva. Desde la parodia al insulto, cada vez más gente común y corriente pasan a ser víctimas de una masa sedienta de venganza que atenta contra el derecho fundamental al honor o al buen nombre.

Concretamente, la detención de Santiago Uribe Vélez, ha originado una serie de “memes” con rumores y prejuicios alejados de la verdad contra el presidente Santos, similares al estilo argumentativo del individuo que asesinó a su suegra para evitar que le picara un zancudo.

La detención de Santiago Uribe, es una medida se aseguramiento legalmente establecida en el Código de Procedimiento Penal, cuya aplicación se da en la investigación que reabre la Fiscalía en virtud de las graves declaraciones y acusaciones del exmayor de la policía Juan Carlos Meneses Quintero, quien se desempeñaba para la época de los hechos como comandante de Policía en Yarumal – Antioquia. Los hechos materia de investigación ocurrieron hace 20 años por el grupo paramilirar denominado “Los Doce Apóstoles”, que operó en Yarumal, llamada la capital del norte anquioqueño y en la cual se vincula al sindicado de marras, de modo que este asunto no es de ahora, ni reciente como para que ahora se invoque cacería a los opositores uribistas.

El Centro democrático, debe dejar de lado el discurso trillado de “persecución política” cada vez que se investiga a cualquiera de sus miembros; paradógicamente recordemos que durante los ochos años de Álvaro Uribe, hubo una enorme persecución en contra de los opositores de su gobierno, militantes de la izquierda, magistrados, jueces y periodistas.

Santiago Uribe, debe ser tratado como inocente hasta que un juez o un tribunal y, previa investigación respetando el debido proceso, determine lo contrario. Este asunto no es político sino meramente jurídico. Santiago Uribe como cualquier persona que sea investigada penalmente debe asumir su defensa con argumentos, con pruebas y desvirtuar el material probatorio que existe en su contra. Nadie puede ser intocable ante la ley. Dejemos que los jueces se pronuncien a través de los fallos pues el país necesita saber cuál es la verdad.

La libertad de expresión en el mundo virtual tiene límites, no podemos hablar sin saber y conocer los hechos; es preciso escuchar antes de discutir y discutir antes de condenar; dejemos de atacar a punta de “memes”, estamos cansados del estilo confrontativo de algunos usuarios de las redes sociales. Tengamos presente el aforismo que dice: “Eres lo que escribes”. Yo agregaría: “Eres lo que escribes y publicas”.

Nuestra tarea en las columnas periodísticas es trabajar en el diseño de una sociedad que impulse el respeto mutuo, la tolerancia y la igualdad, porque solo así se asegura la verdadera paz que necesita Colombia.

Me despido con este principio jurídico de Montesquieu: “La ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie”. ¡Hasta pronto!

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