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Opinión de Mario Parra : EL OPIO DE LOS PUEBLOS

Opinión de Mario Parra : EL OPIO DE LOS PUEBLOS“La religión es el opio de los pueblos”, fue una frase escrita por Karl Marx en 1844 en su obra “Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel”. En ella plantea que la religión sirve como un sedante espiritual, una felicidad ilusoria del pueblo y que sólo despojándose de ésta se iniciaba el camino para alcanzar la felicidad real.

El sólo hecho de creer que los pecados se perdonaban a cambio de donaciones y que la  salvación se compraba con dinero para ser felices en la otra vida, según el propósito de las indulgencias, es indiscutible que el pueblo estuvo mucho tiempo enceguecido y manipulado. Cabe señalar que esto no ha cambiado mucho, pues hoy en día se está enseñando al creyente, que para poder recibir algún favor de Dios, debe hacer pactos económicos, de lo contrario, nada va a recibir.

La biblia jamás indica, ni siquiera remotamente, que la salvación o los favores de Dios, se obtienen pagando suma alguna de dinero, tampoco menciona que Jesucristo estableciera e impusiera  una determinada religión. Quisiera que alguien me indicara en dónde aparece en la biblia que Dios creó la religión Católica o la de los Testigos de Jehová u otras de la miles que hacen  presencia en el territorio nacional.

El opio es una sustancia somnífera derivada de una planta llamada adormidera, es una especie de amapola con bellas flores y con una sustancia que es la precursora de la morfina. Es uno de los analgésicos más potentes y preciados que hay actualmente en razón a que es empleado para múltiples padecimientos.

De igual modo, para quienes con regularidad ven televisión y poseen una mirada crítica al respecto, encuentran una enorme cantidad de programas con cero contenidos culturales. La oferta televisiva de hoy en día es tan ilimitada que permite consumir telebasura en pasta como los realitys o las series de tetas o sin tetas para probar si existen o no los paraísos. La televisión transmite y fomenta la violencia, los mensajes morbosos, las emociones transgresoras y la ordinariez, que vienen a estimular el cerebro del espectador de frivolidades y sin ningún mensaje provechoso o que tenga algun valor útil para la humanidad. Esta nueva basura que no disimula su condición de estiércol es el otro opio del pueblo, el que ha llegado masivamente a nuestros hogares con solo activar el control remoto.

El fútbol, otro opio del pueblo. Debido a su comercialización extrema y a la violencia que ha generado, lo han convertido en el deporte de masas, que pasó de ser un bello deporte a una sustancia que alborota el fanatismo de hinchas desaptados que no admiten que su equipo pierda o que otro se ponga la camiseta de su equipo. Al mismo tiempo que actúa como sedante, atenúa los problemas sociales y económicos en muchas naciones. En Colombia, por ejemplo, se destapa un acto de corrupción en la mañana y cuando en la tarde juega la selección colombiana, todo se olvida por momento.

Después del fútbol, la política mantiene embotado y adormecido al pueblo con una controversia que polarizó al país. Cada día se le dan más dosis de opio al pueblo para que se vuelva más sumiso a los intereses de los politiqueros corruptos y mentirosos. Sus efectos justamente buscan la falta de capacidad de analizar y la pérdida de voluntad al punto que votan por el que le digan y no por el que su conciencia le diga.

El opio es suministrado principalmente por las redes sociales cada vez que los usuarios la utilizan de forma inútil para publicar pendejadas. Las  redes son consideradas hoy día como el “nuevo opio del pueblo”, porque son una forma de poner a funcionar el odio, la venganza, la mentira, la manipulación, la apariencia, etc. Las redes sociales mal utilizadas, “embrutecen” y destruyen. En facebook, por ejemplo, hemos perdido toda prudencia porque le expresamos abiertamente a todo el mundo, conscientes o no, nuestra vida privada, nuestras creencias políticas y religiosas, nuestros gustos y disgustos y hasta la mala ortografía.

Cada día se puede observar que hay gente que ya no duerme, mantiene esclavizada y cada hora publica un mensaje, un meme o cualquier estupidez. La tecnología mal utilizada, es el “pan y circo” actual, que manteniene anestesiado al pueblo para hacerlo fácilmente manejable, manipulable. No olvidemos que facebook sirve para informar, pero también para desinformar, máxime cuando se pretende utilizar en favor de doctrinas políticas y económicas que imponen injusticias sociales, manteniendo así incólume el dicho de “los mismos con las mismas”. ¡Hasta pronto!

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