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Opinión de Mario Benedicto Parra – El 9 de abril de 1948 en Campoalegre, el auge del arroz y la radio

Opinión de Mario Benedicto Parra – El 9 de abril de 1948 en Campoalegre, el auge del arroz y la radio: Se cuenta que cuando mataron a Jorge Eliécer Gaitán, Neiva y Campoalegre poseían el mayor número de habitantes de la zona centro del departamento; se calcula que Campoalegre tenía 14.000 habitantes. Era evidente el crecimiento de la población en la localidad debido al nacimiento de la agroindustria del arroz por agricultores nativos como Luciano Manrique y Milciades Manrique y algunos venidos del Valle del Cauca, entre ellos, Efraín López e Inocencio Ocampo, que impulsaron la actividad agrícola del arroz y la molinería desde inicios de la década de los años treinta.

Campoalegre era otra cosa distinta porque a partir de los años treinta, se modifica la expectativa de los hacendados frente a la tierra y es así como en 1936, en el gobierno de Alfonso López Pumarejo, la familia Ferro Falla, permutó con el Estado un gran número de hectáreas de la Hacienda Llano Grande para llevar a cabo la primera parcelación en Colombia.

En 1948 el área urbana de Campoalegre abarcaba los barrios El Centro, La Clementina, Panamá y La Caraguaja. La mayor parte de sus calles eran destapadas y lo que hoy es el parque Los Fundadores, era un potrero sin ningún mobiliario urbano. Los que tenían dinero eran de familias terratenientes y el pueblo vivía sin los recursos económicos para vivir, muchos andaban descalzos y una enorme cantidad de población no sabía ni leer ni escribir.

Era aproximadamente la una de la tarde del 9 de abril de 1948, cuando en el establecimiento de comercio de mi padre Eduardo Parra (q.e.p.d.) ubicado en el centro de la población, se escuchaban las noticias por la Radio Difusora Nacional, que en esa época tenía amplia cobertura en todo el territorio nacional, se transmitía con voz incendiaria: “Atención, pueblo colombiano, atención pueblo liberal de Bogotá y de Colombia: en estos momentos acaban de asesinar al doctor Jorge Eliécer Gaitán, quien ha caído en plena carrera séptima de Bogotá, frente al Café El Gato Negro, en el Edificio Agustín Nieto. Partido Liberal de Colombia, a la calle, a la carga, a vengar la sangre del ilustre caudillo”.

La gente comenzó a aglomerarse en el establecimiento de comercio de mi padre a escuchar la radio, entre otras cosas, porque era el único medio de comunicación de la época, pues no existía la televisión ni la tecnología moderna y fue gracias a la radio que se propagó la noticia del asesinato de Gaitán y de los hechos que en ese momento sucedían en Bogotá.

Es un hecho que los radios eran artefactos de lujo y no estaba presente en la mayoría de los hogares. En aquel tiempo era muy difícil conseguir un receptor debido a su alto precio. Los radios eran del tamaño de una mesa de noche, funcionaban a base de tubos y en el centro tenían un ojo mágico que era un bombillito que alumbraba cada vez que la señal era deficiente o se recibían fuertes ruidos. De otra parte, los comerciantes de estos aparatos en el Huila eran muy escasos puesto que eran importados de Holanda, Inglaterra o Estados Unidos.

Bien se sabe que en Campoalegre no había radios técnicos, de modo que cuando un radio se dañaba o se fundía algún tubo, no había otra alternativa que enviarlo a Neiva donde demoraban un mes en la reparación o hasta dos meses si de cambiar los tubos se trataba, ya que había que encargarlos a Bogotá.

La aglomeración que escuchaba la radio fue creciendo y siendo la una y quince de la tarde aproximadamente, la gente ya ocupaba la calle, por lo que mi padre decidió cerrar el almacén para que el público dejara de congregarse y evitar una posible revuelta. Es preciso anotar que durante estos años el país vivía un ambiente de polarización política en el que convivían el creciente miedo por la “amenaza comunista que representaba Gaitán” con la persecución y el silenciamiento por parte del gobierno a cualquier asomo de oposición, de modo que permitir que la gente se congregara aún más y dadas las circunstancias del momento podía desencadenar en un acto de violencia, máxime que, como en cualquier pueblo pequeño, se conocía la filiación política de cada quien y en el caso particular de mi padre, se sabía que era militante del liberalismo.

El 9 de abril 1948, Alberto Serrano Perdomo, ocupaba el cargo de gobernador del Huila. Se cuenta que el gobernador envió 20 policías desde Neiva a Campoalegre para reforzar la seguridad ante el rumor de que un grupo de conservadores del municipio de Garzón se dirigía a Campoalegre a matar liberales y a incendiar el pueblo. Varios liberales, ante el rumor, decidieron salir del pueblo hacia zonas rurales cercanas del casco urbano para salvar sus vidas y la de sus familias.

El 9 de abril de 1948, era concejal de Campoalegre por el partido conservador Ramón Alfonso Tovar, tenía tan sólo 21 años de edad, quien calmó los ánimos de los campoalegrunos y desvirtuó el rumor que corría por las calles frente a la amenaza anunciada.

En resumidas cuentas, en Campoalegre no ocurrió nada que lamentar, se trató de un rumor con el cual se infundió miedo a los liberales y a la población civil en general.

Hoy se conmemoran 70 años del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el político de ideología más avanzada dentro del liberalismo colombiano de los años treinta y cuarenta del siglo 20; fue un verdadero líder que tenía un discurso y unas propuestas que exponía sin rodeos al pueblo en las plazas públicas y que contenían muchas realidades que, analizadas desde la perspectiva actual, siguen vigentes: el trabajo, la clase trabajadora, las clases sociales, la posesión, tenencia y propiedad de la tierra, el latifundio, la corrupción, la pobreza, la desigualdad, la exclusión y la discriminación.

Gaitán repudiaba las oligarquías que gobernaban y que aún nos gobiernan hoy y que seguramente, seguirán gobernando. La oligarquía es la concentración del poder total en un pequeño grupo que labora para sus propios intereses a espaldas del resto de la comunidad.

Desde 1945, Gaitán se perfilaba como futuro presidente de la República, pero en los campos y pueblos de toda Colombia se impedía su triunfo electoral, las masas campesinas presionadas por el gobierno se desmovilizaban, se anulaba la capacidad de resistencia del pueblo y se recuperaba el control de la tierra para el gran latifundio. Afortunadamente en Campoalegre no se arrebataron las tierras adjudicadas por el Estado a los campesinos debido a la bondad que demostró la familia Ferro Falla, porque habría sido una injusticia dejar nuevamente sin tierras a los campesinos.

Muchos historiadores han sostenido que la Gran Violencia nació en 1948, pues el país quedó a merced de la violencia generalizada de dos pueblos enfrentados por el odio: el pueblo liberal y el pueblo conservador que se masacraban, mutilaban, decapitaban, descuartizaban de lado y lado por bandas paramilitares conservadoras y por guerrillas liberales.

Existen muchas similitudes entre lo sucedido en aquella época con las circunstancias políticas, económicas y sociales actuales. Antes fue la radio, acusada de haber contribuido a incentivar la violencia con incitaciones irresponsables, hoy es la Internet, las redes sociales y detrás de ellas, los perfiles falsos donde circulan mensajes de odio, venganza, agresiones, injurias, calumnias, mentiras y más mentiras. Como vemos a Colombia no lo han sacado del atraso y de la corrupción las élites oligárquicas de siempre; las oligarquías de los mismos con las mismas.

Recuerdo que cuando era niño le escuché a mi padre decir: Si a Gaitán no lo hubieran matado, tal vez Colombia sería un mejor país, un país sin corrupción. ¡Hasta pronto!

 

 

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