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Opinion

Editorial: “Lo importante, en la vida es que la  gente  hable,   pero que hable de mí “Simeón Fierro  Pinha – 5 enero 1943 – 13 abril 2018.

Editorial Centro Noticias : Simeón un hombre que se hizo a pulso y logró con su inteligencia convertirse en un sujeto reconocido por la sociedad, no solo de Campoalegre sino en Colombia y el exterior.

Para  algunos de la sociedad médica no lo consideraban médico pues no les exhibía sus credenciales, pero para otros era un médico  a carta aval, pues tenía  el don de curar no solo el  cuerpo sino también  el alma. Prueba de ello son más de  300 mil historias clínicas de los pacientes que atendió y que seguro muchos están hoy acá acompañando a su médico Simeón, quien con sus saludos  mordaces  y sin  preguntar a qué seguro o EPS pertenecían o si traían plata, procedía a atender, aplicarles medicamentos o hasta operarlos  sin importan el dinero. También  fue un defensor de los derechos sexuales y reproductivos  de las mujeres  y les permitió a muchas   ejercer su derecho a la libre maternidad y por eso  fue  judicializado.

Simeón también fue político, un conservador en un pueblo liberal, un concejal que regalaba sus honorarios y un proyecto de alcalde,  porque según su lema ” usted decide”  muy seguro decidimos que no fuera alcalde  porque era mejor que siguiera siendo médico.

Como ser humano tuvo errores pero también virtudes,  sin embargo, al colocarlos en una balanza pesan más las virtudes. Su vida privada siempre daba de qué hablar, cosa que él  disfrutaba. Pues decía, ” que la gente hable de mí, pero que hable”

No fue padre biológico, pero si padre adoptivo,  pues gracias a su generosidad ayudó a críar sus Hijos,  varios jóvenes que apoyó para que estudiaran y fueran útiles a sus familias y la sociedad, como él. También ayudaba a quien le solicitara, casi sin importar para qué.

Simeón

Murió tranquilo,  posterior a la muerte de su madre como él quería, también tranquilo pues fue en su    casa- clínica y museo que él con su familia  y amigos construyó, al lado de una de sus  bibliotecas, pues tenía varias, porque  era  muy buen lector, también al lado de su discoteca la que le permitió escuchar su  sinfonía preferida,  el concierto para  violín de las cuatro estaciones de Vivaldi, en especial la primavera. Que hoy escuchamos. También murió al lado de su bar con licores y copas que trajo de los varios países  y sitios por los que viajó acompañado de sus seres queridos.

Simeón también  murió  analizando la ingratitud de algunos, que como buenos seres humanos no volvieron a visitarlo en sus momentos de dos años de enfermedad. Sin embargo lo explicaba diciendo   que  uno no da para recibir nada a cambio.

Simeón murió como lo deseaba,  lúcido y por  un paro cardíaco  súbito,  rodeado de su familia: Dora, Arnulfo, Marcia, Lesbi, y amigos, y está en su ataúd de pino que él mismo mandó hacer hace más de 15 años  para este momento que hoy nos convoca. Pues a Simeón no se le pasaba nada por alto, a tal punto que hoy se cumple otro de sus deseos, que su misa fúnebre fuera realizada por su amigo el padre Milcíades Vargas Motta.

También nos dejó mensajes, ” no aplaudan lo que hago, critiquen por lo que dejó de hacer”   también en ésta iglesia y éste atril múltiples veces disertó sobre la muerte, la cual le era natural y la estaba esperando.

Para concluir, Simeón fue un filántropo, un hombre generoso, y que gracias a cada uno de ustedes seguirá existiendo.

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