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Opinion

Opinión de Mario Benedicto: El miedo, arma de doble filo

Opinión de Mario Benedicto: El miedo, arma de doble filo – Colombia lleva varias elecciones votando con miedo, la acción política actual se basa en el miedo, asustan con los problemas ajenos de Venezuela, que entre otras cosas, se parecen a los nuestros según el transcurrir histórico de hace más de 200 años.

El miedo es nefasto para la democracia cuando las pasiones, el rencor y la revancha mueven los hilos de la política y del electorado. Hay gente que le gusta crear tiempos de zozobra de forma continuada y permanente, infundiendo pánico en torno al comunismo, el socialismo, el neoliberalismo, el capitalismo salvaje, la dictadura, el militarismo, la tiranía, el totalitarismo, el castrochavismo, la ideología de género, etc., sin saber siquiera qué es el comunismo e ignorar que este sistema político desapareció después de la caída del muro de Berlín en 1989; sin distinguir que el progresismo no es sinónimo socialismo o que el castrochavismo es una falacia convertida en fantasma para crear miedo y manipular a los ciudadanos.

El miedo se ha convertido en una de las armas más útiles de la política para condicionar la voluntad de los electores en momentos de indecisión. El miedo enceguece la razón e intimida para alcanzar objetivos políticos. El miedo es estrategia del amedrentamiento que se ha vuelto atractivo para muchos politiqueros a quienes les ha funcionado y lo más probable es que se les siga funcionando.

El miedo actúa en dos direcciones como espada de doble filo, en la primera dirección, puede impedir o prohibir del deseo de votar lo nuevo y progresista, y en la segunda, puede apartarse en apoyar lo más conservador con el atractivo suficiente para atraer y captar el voto de quienes buscan un mensaje justiciero, la de hacer sangre y disputar la carroña, incluso de oponerse a todo por que sí.

Prefiero la conquista democrática basada en normas básicas para hacer prevalecer la libertad, la igualdad, la dignidad y la tolerancia y no una democracia dotada de miedo que provoca temor e inseguridad.

El miedo que siento hoy sigue siendo ver a un país que no resuelve la desigualdad social, que no resuelve la inequidad en el campo que hace que los campesinos no tengan como subsistir dignamente, que no resuelve el hambre de ancianos y niños, que no resuelve la corrupción, ni los problemas de la salud. ¡Hasta pronto!

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