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Opinión De Mario Benedicto Parra: ¿Cultivadores de arroz, desaparecerán?

Opinión De Mario Benedicto Parra: ¿Cultivadores de arroz, desaparecerán? – A las importaciones de arroz provenientes de Estados Unidos en virtud del Tratado de Libre Comercio pactado en el gobierno de Uribe, como las del vecino país ecuatoriano, ahora, se suma la importación desde Perú según acuerdo firmado el 23 de agosto de 2018 en la ciudad de Bogotá por parte de los ministros de Comercio y Agricultura de Perú y Colombia.

Según datos de la Asociación Dignidad Arrocera, este año entrarán al país un total de 250 mil toneladas de arroz, incluidas las acordadas con Perú y según información de varias asociaciones arroceras, entre ellas, Asosaldaña, las pérdidas que tuvieron en el país los arroceros en 2017, ascendieron a 300 mil millones de pesos.

Frente al reciente caso peruano, el actual Gobierno eliminó la restricción al ingreso de arroz y le permite, de entrada, traer al país más de 45 mil toneladas del cereal.  Aparte de esto, el gobierno le concede a los Incas traer arroz hasta lograr un acceso indefinido a septiembre de 2022, es decir, sin límite en cuanto a cantidad de importación.

Nadie puede ignorar que de seguirse con las importaciones del preciado cereal, implica arrinconar a los cultivadores de arroz, llevarlos a la quiebra y, por ende, acabar con la industria arrocera del país.

Si el actual gobierno les ha permitido a los peruanos importar 45 mil toneladas, el año entrante dichas importaciones podrán duplicarse o triplicarse llevando al desastre la actividad arrocera que desde ya se avizora.

En el caso de Campoalegre, ¿qué va a pasar con todas aquellas familias que viven del arroz, sobre todo con los pequeños agricultores?, ¿qué sucederá con centenares de jornaleros y sus familias?, ¿en qué acabarán los tractoristas, los maquinistas y los transportadores? Llevando a extremos esta problemática, ¿desaparecerán los pequeños cultivadores de arroz?

No hay duda que la política del nuevo Gobierno agravará el desempleo en el sector rural de nuestra región, profundizará aún más la informalidad y afectará enormemente a los arroceros si no corrige a tiempo los alcances del reciente acuerdo firmado con Perú y si no pide con urgencia revisar el TLC con Estados Unidos para la aplicación de políticas y medidas que respondan a la realidad del sector.

Ante este preocupante panorama, el comercio en general, también se verá gravemente afectado, máxime cuando gran parte de la economía de Campoalegre gira en torno al cultivo del arroz y de la industria arrocera, ¿qué pasará, especialmente, con los comerciantes proveedores de todo tipo de insumos para el cultivo del arroz?

Las políticas neoliberales implantadas en los últimos gobiernos, acabaron con la producción de maíz en Colombia, ¿el turno será ahora para el arroz? ¡Hasta pronto!

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