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Opinión De Mario Benedicto Parra: Prejuicios sociales

Opinión De Mario Benedicto Parra: Prejuicios sociales –Tras la demostración de afecto entre Claudia López y su pareja que desencadenó en las redes sociales una ola de comentarios, negativos y positivos, el hecho plantea varios cuestionamientos: ¿Desde cuándo la orientación sexual de una persona la define la opinión de otra persona?, ¿por qué sigue siendo polémico un beso entre dos homosexuales?, ¿qué puede molestar o qué tanto puede provocar una demostración de amor?, ¿se puede seguir condenando a dos personas por su elección sexual?

Lo cierto es que este tipo de hechos, en los que dos mujeres o dos hombres se besan en público, no son una novedad y más allá de definir la orientación sexual de las personas, han sido muestra del morbo en las redes sociales y de cómo hacer públicos actos como estos todavía sigue siendo motivo de escándalo, sólo por el hecho de tratarse de un episodio entre personas del mismo sexo.

La satanización de una muestra de afecto, por el hecho de darse entre una pareja de mujeres, es una constante en nuestro país. Que aún se registren casos como estos es reflejo de la poca tolerancia que tienen las personas heterosexuales frente a las demostraciones de afecto de lesbianas, gais, bisexuales y trans con sus parejas.

 A pesar de que existen varias sentencias de la Corte Constitucional que han apuntado a que las demostraciones de afecto de parejas del mismo sexo no tienen nada de malo, aún siguen existiendo problemas en la práctica, se siguen presentando casos de rechazo y los besos, abrazos o caricias entre dos mujeres y dos hombres sigue siendo considerado un tabú.

Así las cosas, el llamado es a que un beso entre dos mujeres o dos hombres no debe ser visto como “polémica” o como un “escándalo”. El día en que una pareja del mismo sexo pueda demostrar su afecto en público sin causar impacto, será un día de victoria de una sociedad “para todos”. Escandalicémonos de la corrupción, la violencia, el continuo asesinato de líderes sociales, los niños que padecen hambre, el desempleo, la falta de educación y salud adecuados; escandalicémonos de un presidente que no  gobierna; escandalicémonos de un gobierno que tiene el país en la frustración.

Mis derechos no deberían depender de a quién le preguntemos opinión. Cuestionarnos los derechos adquiridos es poner obstáculos a nuestra evolución hacia una sociedad con una igualdad real. ¡Hasta pronto!

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