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Opinion

Opinión De Mario Benedicto Parra: ¿De qué me hablas, viejo?

Opinión De Mario Benedicto Parra: ¿De qué me hablas, viejo? A propósito de la frase que fue tendencia en las redes sociales la semana pasada, después de que un periodista le preguntara a Duque por la masacre de los niños en el Caquetá y este le contestará en forma despectiva: “¿De qué me hablas, viejo?, quiero hablarle al viejo Duque de algunos puntos de su gobierno desastroso:

  1. De fingir que le interesan los niños que chillan de hambre o son violados o abusados, pero los bombardea y los asesina vilmente. La práctica de reclutar menores para la guerra es condenable, pero justificar su muerte bombardeándolos no deja de ser una canallada.
  2. De engañar a la gente que trabaja, que suda todo el día detrás de una carretilla recorriendo las calles debido a que la informalidad laboral cada día es mayor.
  3. De los campesinos que trabajan como mulas todo el día y siguen peor de pobres.
  4. Del abandono, desolación y desplazamiento de campesinos, indígenas y afros.
  5. De la ilusión que le vendió a media nación que votó por usted.
  6. De la ligereza y frivolidad con la que gobierna.
  7. De la falta de credibilidad y gobernabilidad.
  8. De su improvisación en el manejo del Estado.
  9. De su indecisión y desconocimiento del oficio de gobernar.
  10. De la falta de perrenque. Sepa que así no se gobierna.
  11. De su inexperiencia en la administración pública y su dependencia de muchas y poderosas alimañas que lo rodean: Uribe, José Obdulio, Macías.
  12. De su incapacidad de sacar las reformas que requiere el país.
  13. De no manejar el tema económico y todo lo deje en manos de su prepotente y autoritario ministro de Hacienda.
  14. De no tener claro que es lo que está haciendo como gobernante y por eso da bandazos y bandazos.
  15. De la debilidad política y de la pérdida de confianza en su palabra.
  16. De la impunidad que reina en este país.
  17. De sus conceptos abstractos que no le dicen nada al ciudadano, hundiendo el propósito central de su promesa: legalidad, emprendimiento y equidad. Eso no se ha visto.
  18. De abandonar el punto central de su discurso de posesión: “Convocar a un pacto por Colombia”, cuando deja por fuera a la oposición. Un pacto se hace con las diferentes fuerzas políticas en el Congreso para abordar como proyectos nacionales el desempleo, la corrupción, la justicia, la reforma política y la salud. Eso tampoco sucedió.
  19. De lo politiquero y peliculero en que se convirtió. Cuando habla y sube el tono de la voz se muestra como un fanfarrón envalentonado que piensa que le estamos comiendo cuento.
  20. De la corrupción cada día peor. Se comprometió a presentar y defender ante el Congreso los proyectos de ley que reflejaran el querer de los ciudadanos de la consulta anticorrupción, pero los partidos de gobierno encabezados por el CD, los hundieron y se burlaron de esa consulta y de casi 12 millones de ciudadanos.
  21. De la inseguridad tan verraca en todo el país.
  22. De embolatar y dejar hundir los diálogos y negociaciones con el ELN. Pudo más su ego y su estupidez por estar jugando a ser presidente.
  23. De la no presencia del Estado con recursos y asistencia social en los territorios abandonados por las Farc.
  24. De las “jugaditas” de las camarillas del CD enquistados en el Congreso.
  25. De pretender entrabar lo pactado en la Habana.
  26. De que en su discurso de posesión invitó a la reconciliación nacional, pero pretende la guerra. Mal hecho, viejo Duque. Llevo casi 6 décadas de existencia esperando que mi tierra deje de sangrar, acuérdese que este pueblo quiere vivir en paz.
  27. De dejarse embrollar de los asuntos de Venezuela, olvidando los verdaderos problemas del país.
  28. De la falta de verraquera para enfrentar los graves problemas del país.
  29. De esgrimir un eslogan farandulero pero que aún no se traduce en hechos como “el que la hace la paga”. Esto no ha funcionado ni siquiera con sus amigos de CD que han delinquido y le rodean.
  30. De que siga utilizando la misma estrategia de campaña: frases futuristas en lenguaje endulzado que invitan a la acción, pero que no lidera.
  31. De su hipocresía, en el país habla mal del proceso de paz, pero en otros escenarios, tal como sucedió en Francia habla cosas distintas en bien del acuerdo de paz.
  32. De no poderse desprender en sus narrativas de la figura de Uribe, que lo tiene arrinconado haciéndole saber que está en la presidencia gracias a él y recordándole para qué sirve el poder.
  33. De que el Centro Demoniaco lo tiene confundido y no sabe qué terreno pisar.
  34. De haber entrado en profundas contradicciones en asuntos clave como la reforma tributaria, minera, lucha antidroga, meritocracia y hasta en el precio de los combustibles, influenciado por personajes como el ministro de Hacienda.
  35. De sus tantos viajes infructuosos al exterior.
  36. De que su partido no tiene mayoría en el Congreso y sus propuestas centrales han sido un profundo fracaso.
  37. De la tergiversación de la verdad mediante sus falaces declaraciones altisonantes que sólo significan babosadas por la forma como las dice.
  38. De su interés de clavar con más impuestos a los pobres y a la clase media. Su gobierno solo busca arreglar las finanzas a costa del bolsillo de los ciudadanos.
  39. De ilusionar a la gente con el embeleco de la economía naranja, cuando debería preocuparle el tema del desempleo. La economía no tiene colores, eso queda en el escenario de la imaginación.
  40. De su arremetida contra la JEP, quizás, la falta de sinceridad en los diálogos, hicieron reflexionar a varios miembros de las Farc que no querían les hicieran los mismo que a la Unión Patriótica que los exterminaron.
  41. De reactivar la guerra. Le quedó grande la paz, le quedó grande parar la muerte.
  42. De la criminalidad disparada.
  43. De tanto bisoño e inexperto que tiene en su gobierno, todo por satisfacer la mermelada burocrática de sus secuaces.
  44. Del oscuro panorama de las universidades pública en su gobierno.
  45. Del oso que hizo ante el rey Felipe VI al decirle que saludos le manda el presidente Uribe y “lo quiere mucho”, eso sin recordarle el chasco de los Siete Enanitos.
  46. De lo básico para pensar. Decir que “los niños pobres que no comen mueren de hambre”, es un atentado a la razón.
  47. De su retórica solapada.
  48. De esa caverna en importantes cargos públicos: Macías, el bachiller condecorador del eterno presidente; Cabal, la intelectual del Uribismo; Paloma Valencia, la loca del Congreso; Ordoñez, el exprocurador corrupto; Carlos Felipe Mejía, el senador violento, agresivo, gritón e intolerable; Viviane Morales, la predicadora en París; el recientemente despedido Botero, que bendecía el glifosato como ministro de Defensa y se asustaba con la protesta popular; el ministro de Hacienda, experto en tejes manejes con dineros del Estado; la ministra de Minas, apadrinando el Fracking; “Pachito Santos”, que puso a sonar que vuelva la guerra.
  49. De la creciente pauperización y miseria social.
  50. De un gobierno que va en contra de la producción campesina, basta ver cómo, últimamente, campesinos de Ocaña y Abrego en Norte de Santander, botaban la producción de cebolla.
  51. Prometió un mejor país mejor y nos va entregar sólo cinismo y mentiras.
  52. La carrera diplomática fue pisoteada, los nombramientos se dieron acatando instrucciones del eterno.
  53. De su política retrógrada, sectaria, divisionista y destructiva, típica del extremismo de derecha.
  54. De las exenciones para multinacionales y grandes empresarios para luego clavar al pueblo.
  55. De los miedos penales.
  56. De decir una cosa un día y luego salir con otra. Graves señales de incoherencia.
  57. De un gobierno que quiere perpetuar la guerra, el negocio de los poderosos que dominan a pueblos ignorantes y manipulables.
  58. De un gobierno que no quiere que la gente piense con criterio crítico.
  59. De un gobierno que propicia la desigualdad social.
  60. De un gobierno con la mayor injerencia económica y política de parte de Estados Unidos.
  61. De querer trapear con el poder judicial, haciéndolo responsable de todo lo malo que ocurre en el país, basta recordar la iniciativa de acabar con las Cortes y reformar la tutela.
  62. De reformas tributarias bajo el ropaje de ley de financiamiento.
  63. De tratar de introducir al sistema colombiano la reelección presidencial nuevamente o la ampliación de su período a través de una Asamblea Constituyente, tal como lo planteó en su momento el intelectual, “doctor Macías”.
  64. Del desencanto y descontento de los trabajadores y profesionales, los más pobres y la clase media, los pequeños y medianos empresarios, los estudiantes y los pensionados, que según sus promesas tendrían, si no mayores ingresos, al menos una cierta seguridad en lo relativo a la conservación del poder adquisitivo de la moneda, porque no se incrementarían los impuestos.
  65. Del chantaje a los colombianos cuando dijo que, de no aprobarse el IVA a los productos de la canasta familiar, no se podrán sostener los programas sociales del Estado, ni la política de subsidios, ni los costos del Acuerdo de paz. Lo peor, es que, como senador, enjuició y se opuso a las reformas tributarias de Santos. ¡Qué cinismo!
  66. De la reforma rural integral, sin solución.
  67. De las alzas en la gasolina, aunque los precios del petróleo en el mundo siguen a la baja, en Colombia, inexplicablemente, sube para que los usuarios paguemos más por el combustible.
  68. De la “otra Colombia”, la Colombia más pobre y sin equidad, sin empleo, sin educación, sin salud, sin igualdad de oportunidades, arrasando con la clase media, vapuleada y oprimida.
  69. De creer que para gobernar basta con ganar las elecciones, que lo demás se va haciendo por el camino. Una cosa es ser candidato y otra presidente.
  70. De la indignación tan grande que siente el pueblo colombiano y es por eso, que el 21 de noviembre se movilizará en un paro nacional que seguramente derrotará la mediocridad de su gobierno.

Amanecerá y veremos, dice el refrán. Mucha corrupción, demasiada palabrería, muy pocos resultados. Los niños sólo son tenidos en cuenta como atractivo de discursos politiqueros. Empezó mal y mal va a acabar. No convenció, viejo Duque. Definitivamente, Colombia ha quedado con dos notables payasos: Pastrana y Duque. Decir la verdad no es odio. ¡Hasta pronto!

Coda: El 21 de noviembre, marchemos en paz, de manera pacífica, sin odios ni polarización. Yo marcharé por los menores asesinados vilmente.

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