Opinión De Mario Benedicto Parra: La virgen del pueblo campoalegruno – Justamente el próximo 2 de febrero cae un domingo, ese día celebraremos y rendiremos homenaje a la Virgen de la Candelaria, patrona de lo campoalegrunos. La fiesta patronal de Campoalegre como todas las que se realizan a lo largo y ancho del país, es una celebración solemne que heredamos de los españoles cuando llegaron a esta hermosa tierra. Es importante destacar que la fiesta patronal contribuye, esencialmente, en promover y afianzar los valores cristianos y la vida de fe.
El templo parroquial de Campoalegre ha estado dedicado a la Virgen de la Candelaria desde 1849 cuando comenzó su construcción. Recordemos que el templo fue destruido por el terremoto de 1967, pero la presencia de la Virgen siempre ha estado allí llevando al niño Jesús cargado entre sus brazos, en la mano izquierda una vela que representa o simboliza el fuego, la luz, la candela, de allí el nombre de Candelaria; hoy la tenemos intacta en el templo construido tiempo después de la catástrofe sísmica.
La fiesta patronal se ha transmitido de una generación a otra, aunque hoy la celebración ha evolucionado y ha tenido ciertos cambios que contrastan con lo moderno en cuanto a prácticas y concepciones de raigambre tradicional.
Recuerdo que en estas festividades el pueblo campoalegruno fue en otrora un excelente anfitrión, que incluía actos religiosos como un oficio solemne y al mismo tiempo, celebraciones paganas que tenían lugar en las calles de la localidad con verbenas, ferias y pólvora; un castillo de 5 metros de alto que se encendía en el parque principal y en la parte alta se ubicaba la estampa de nuestra protectora; una “vaca loca”, que moviéndose al ritmo de la banda del pueblo era transportada por una persona que, tras encender unas bolas de trapo empapadas en aceite combustible, corría persiguiendo a la gente. Eran infaltables estos armazones que imitaban la forma de una vaca, cargada también con elementos pirotécnicos.
El primero de febrero de cada año la antigua Escuela Central de Varones se vestía de gala con fiestas bailables, amenizadas por agrupaciones musicales que traían de Neiva. Los fondos recogidos eran destinados al festejo de la Virgen.
Tal como ocurre en la actualidad, el acto principal de la fiesta era la Santa Misa, acto litúrgico de reflexión cristiana y como es habitual, había primeras comuniones. La procesión se hacía acompañados de la banda de músicos y recorría las principales calles del centro del municipio, al mismo tiempo, el pueblo se congregaba para apreciar el paso de la imagen de la Virgen.
La fiesta también representaba la ocasión ideal para encontrar y escoger pareja, efectuar transacciones económicas: el pago de deudas, la compra de un solar, casa o parcela, establecer algún negocio, formalizar matrimonios o estar pendientes de los padres por un tiempo.
Lo cierto es que hoy la Virgen sigue viva y muchos han puesto en ella sus esperanzas y necesidades. La Virgen es y será por los siglos de los siglos nuestra patrona. Es la ocasión para la expresión de amor a la Virgen del pueblo campoalegruno. ¡Hasta pronto!