Opinión De Mario Benedicto Parra: Biografías de palabras 1 – Desde muy joven he tenido dentro de mis pasiones la palabra y la historia. Siempre me ha interesado conocer el origen y la historia de las palabras de nuestro idioma.
Bien sé que la biografía es la historia de vida de una persona, pero la noción de biografía hace referencia a la historia de las palabras y se habla de “biografía” porque se expone “la vida de las palabras”, es decir, cómo nacen las palabras, de dónde vienen las palabras, cómo han cambiado, para qué se han usado, qué significan en el presente y en algunos casos, por qué están en desuso.
Aspiro a contarles en sucesivas columnas y con un poco de humor, la vida de muchas palabras para despertar en los lectores curiosidad.
Empezaremos con la palabra VIRUS ya está de moda con lo que está pasando últimamente con el coronavirus que ha encendido las alarmas en todo el mundo.
Lo primero que hay que decir es que la palabra virus proviene del latín “virus” -se escribe y pronuncia igual- que significa veneno o toxina y fue usada por primera vez en 1392. Se trata de una entidad biológica que cuenta con la capacidad de autorreplicarse dentro de células vivas. En 1899, el prestigioso biólogo holandés Martinus Beijerinck, después de observar que los virus no mostraban que estuvieran compuestos por partículas y que eran de naturaleza líquida, reintrodujo el término virus y los llamó “germen viviente soluble”. 40 años después, se desechó por completo ese origen líquido, aunque ese no fue motivo para prescindir del término utilizado hasta ahora.
Existen más de 2.000 especies reconocidas de virus de origen animal, vegetal y bacteriano. Mencionemos solo algunos: gripe, influenza, papiloma, zika, sarampión, ébola, VIH/SIDA, chikunguña, dengue, herpes, polio.
La palabra “virus” nos ha llegado en su acepción tecnológica a través del inglés, pero es un ejemplo más de cómo incorporamos términos latinos gracias a esta lengua. Entre los virus informáticos más peligrosos está el “Troyano”, esa alimaña es capaz de acabar con su computadora así tenga instalado el “antivirus”.
También existe el virus de la Hoja Blanca del Arroz (VHBA) que ataca las gramíneas y produce grandes pérdidas en los cultivos del arroz.
Es imposible no asociar el término virus con los políticos. Dicen que es la oportunidad de un buen estornudo en el Congreso, aunque no les pasará nada porque tienen inmunidad. Pensándolo bien, los políticos no deben preocuparse por el coronavirus, pues se lavan las manos con mucha frecuencia. A muchos políticos les dicen virus mutantes, cambian de partido y hasta de ideología muy fácilmente.
Hay un virus con existencia muy particular el “urivirus”, es un virus maligno, cizañero y ataca peligrosamente a los maestros y estudiantes. Suele convertirse en “viral” cuando es criticado.
El virus más mortífero de Colombia es el “corruptusvirus”, se pasea por todo el país y es difícil de tratarlo. La consulta anticorrupción con 11 millones de antivirus no pudo exterminarlo.
Dicen que el humor es vida y también es el virus más contagioso. ¡Hasta pronto!
Coda: Esta es la pesadilla de un campoalegruno que estuvo de viaje en China. Cuando llegó a casa descubrió que tenía algo en su miembro viril e inmediatamente visitó un médico en Neiva.
El médico le dijo que no había visto algo como esto, le ordenó unas pruebas y le dijo que regresara al día siguiente.
El paisano regreso al día siguiente y el médico le dijo que estaba infectado por el coronavirus.
Lo siento, pero no hay cura, no sabemos nada de este virus, no existe medicamento para su tratamiento, vamos a tener que amputarle el miembro.
El paisano lloró de tristeza. Al día siguiente buscó un médico particular en Campoalegre que lleva años ejerciendo la profesión y le gusta el basquetbol.
El médico lo examina y le dice con solo verle el miembro: muy mala noticia, coronavirus.
El paisano le dijo, ya lo sé. Le comentó que un médico en Neiva le diagnóstico lo mismo, pero que había que amputarle el miembro. A lo que el médico campoalegruno le respondió: ese médico sólo quiere operar para sacarle dinero, no necesita operación.
¡Gracias, mi doctor, gracias! Contesta el campoalegruno agradecido y feliz.
No se preocupe, dice el médico, a ver salte, salte, salte, salte más fuerte, salte, salte… ¿Ya ve?, se cayó solito.