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Opinión De Mario Benedicto Parra: Que sólo Dios nos juzgue

Opinión De Mario Benedicto Parra: Que sólo Dios nos juzgue –  Disculpen ustedes si mis palabras resultan un tanto osadas, de verdad sepan disculpar, pero tras el fallecimiento de Diego Maradona, los fanáticos politiqueros del uribismo politizaron su muerte, lo sentenciaron y hasta se pavonearon comparándolo con Pelé. Ni Pelé fue mejor que Maradona ni Maradona fue mejor que Pelé, cada uno tuvo su talento y estilo en épocas diferentes, eso es claro.

Se burlaron del muerto por su adicción a las drogas cuando nadie conoce tantas otras formas de la existencia que afectan psicológica y fisiológicamente al ser humano, basta ver cuánta gente sufre de depresión o ansiedad en todo el mundo, para poner un solo ejemplo. La adicción a las drogas, según dice la Sociedad Médica Estadounidense de Adicciones (ASAM por su sigla en inglés), es una enfermedad crónica del cerebro, no solo un mal comportamiento.

Maradona probó la droga y se quedó, lamentablemente no logró salir de ella.  Él mismo pidió perdón y les rogó a los muchachos que no fueran a hacer lo mismo. Pero de eso se aprovechan sus miserables detractores, esa caterva de imbéciles que lo juzga con bajeza y con saña, que en medio de su ignorancia no se dan cuenta de que las adicciones no son simples debilidades del comportamiento humano sino terribles enfermedades de naturaleza sicosomática que requieren de tratamientos especiales. Unos se curan, otros no. ¿Cabrá enrostrarle al muerto su adicción cuando tantos funcionarios son cómplices del narcotráfico?

Se burlaron del muerto por su afinidad ideológica con la izquierda como si todos los que habitan este planeta tienen que ser de derecha, ¿acaso se le puede insultar por haber apoyado a Castro o a Chávez?, ¿se le puede insultar por su convicción política?

No es honesto criticar a quien no se puede defender; que sólo Dios nos juzgue por lo que hacemos con nuestras vidas, pero la muerte tiene un significado humano, no político; la muerte y los muertos se respetan.

Aunque absolutamente imperfecto como cada uno de los que habitamos esta tierra, yo me quedo con la emoción y la alegría que generó su fútbol. Lo que no mencionan después de su muerte es que Maradona como todos los seres humanos, es mortal; que ayudaba a sus hermanos; que era bueno y generoso y nunca dejó de levantar la bandera de los humildes; que sorprendió con casas a sus amigos y a los familiares de sus amigos; que donaba camisetas firmadas que se subastaron para recaudar alimentos y realizar obras de infraestructura en distintos puntos de Argentina; que con dineros de su patrimonio arreglaba canchas de fútbol y microfútbol en distintas ciudades del país gaucho donde los muchachos pobres jugaban; que cuestionó seriamente a la FIFA y a la AFA y desmanteló la corrupción de estas entidades. ¿Quiénes y cuántos en sus exitosas vidas lograron por sus familias, sus seres queridos y los pobres lo que consiguió Maradona por los suyos y los más necesitados?

Que la vida de Maradona sirva como ejemplo para ayudar a enfocar el problemas de las drogas y ayudar a quienes han caído en la adicción, que no es otra cosa que una enfermedad. Maradona merece recordarse, no por su vida personal sino por genio futbolístico. Hasta siempre, Diego.

 

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