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Opinión De Mario Benedicto Parra: Revocatoria del mandato un tiro al aire

Opinión De Mario Benedicto Parra: Revocatoria del mandato un tiro al aire – En Colombia no hay una tradición de participación ciudadana, la abstención sigue siendo alta. De ahí que, desde la expedición de la Constitución de 1991 se hayan presentado 170 procesos de revocatorias, 69 han llegado a votación y sólo uno prosperó. ¿Por qué tantos fracasos? Es innegable la apatía de los ciudadanos, tal vez, por falta de claridad en los motivos y, en muchas ocasiones, la desconfianza en algunos promotores, conocidos por intereses personales y no por un sincero espíritu cívico.

La revocatoria del mandato es como un tiro al aire, es decir, sin ton ni son, como se dice en Campoalegre porque en Colombia la revocatoria nació muerta, sin efectividad y habrá de reformarse para volverla eficaz, viable y constructiva.

Es válido que a algunos les parezca que la mandataria de Campoalegre lo está haciendo bien y que otros opinen lo contrario, pero, sin pretender posar de defensor de oficio de la alcaldesa porque ella sabe defenderse sola, debemos tener en cuenta la poca capacidad institucional real que tienen los alcaldes para satisfacer las crecientes demandas de necesidades y de bienes públicos en sus municipios. Campoalegre no es la excepción, casi todos los municipios de sexta categoría afrontan los mismos problemas, debido a que la mayor parte del presupuesto municipal depende de las transferencias de la Nación las cuales tienen destinaciones específicas y previamente definidas por la ley y el gobierno central. La respuesta está en el desmonte disimulado de la descentralización por un modelo denominado “delegación de competencias”, en el que cada día el gobierno nacional impone más responsabilidades a cargo de los municipios, y esto, supongo, lo deben saber los exconcejales que hacen parte del comité promotor de revocatoria.

No es momento de localismos hueros y triviales, sino contribuir con amplitud de miras al esfuerzo colectivo que el gobierno de Campoalegre está liderando en una hora muy complicada, máxime cuando existe convicción de que el proceso de revocatoria no tiene argumentos de peso para convencer a la mayor parte de la ciudadanía y si en verdad existiera incumplimiento alguno, este no es tan grave para poner a la alcaldesa en el patíbulo de la revocatoria. Considero que la revocatoria debe emplearse en casos extremos de negligencia, omisión o caprichos de la gobernante o por actos indignos de corrupción comprobada y no por simples descontentos personales, además, un año y tres meses, es poco tiempo para valorar la ejecución del Programa de Gobierno y el Plan de Desarrollo.

La alcaldesa tampoco puede soportar el peso de las calumnias en redes sociales, porque hasta el momento, tal como lo reconoce el propio comité promotor de revocatoria, el motivo no está sustentado en actos de corrupción.

Considero que los promotores de la revocatoria no deben echarle más leña al fuego, como si no estuviéramos preocupados con tantos problemas que estamos viviendo en plena pandemia, las diferencias se pueden tramitar siempre utilizando el diálogo, la unidad, la solidaridad de gente como habitantes por una causa común: el municipio de Campoalegre. El diálogo lo propicia la propia alcaldesa mediante invitación pública a los promotores a través de los medios de comunicación y redes sociales con el propósito de superar posibles obstáculos.

Es necesario e inevitable un ejercicio de humildad si se quiere comprender a la sociedad y al municipio y esto lo sabe muy bien el padre Edwin Lombo por su condición sacerdotal. No despreciemos esta oportunidad para crear alternativas y propuestas para el bien de los campoalegrunos y del municipio. No gastemos el tiempo en lo bien o mal que hicieron las administraciones pasadas, los problemas de inseguridad, el tejido social, la malla vial y el alumbrado del municipio, fundamentalmente, deben tener una mirada objetiva. Muchos de esos problemas han perdurado años sin resolverse. En estos temas no se trata de personalismos, el asunto es Campoalegre, el presente y futuro de nuestro pueblo y saber que hay que buscarles soluciones a estos problemas y no propiamente con una revocatoria innecesaria y desgastante. Finalmente, la alcaldesa no actúa con tono beligerante, tampoco los promotores y esto debemos resaltarlo, el camino es el diálogo. ¡Hasta pronto!

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