Opinión De Mario Benedicto Parra: Repensar el Estado – El empleo del fracking, el uso del glifosato y del paraquat, el vertimiento descontrolado de residuos propios de la minería en nuestros ríos, la voraz deforestación de nuestros bosques y nuestras selvas, es tan solo una pequeñísima muestra, de la flagrante irresponsabilidad de los gobiernos en los últimos 20 años, sobre todo, del actual gobierno, de los órganos de control colombianos, de todos los pelambres, que no se preocupan ni se ocupan por la salud y el bienestar de los colombianos.
El próximo presidente de la República, tendrá que repensar el Estado y al tipo de ciudadanos que tenemos en Colombia. Solo la formación de una adecuada conciencia histórica y geográfica nos permitirá conocer, reconocer, valorar y respetar nuestro patrimonio nacional.
Arduo trabajo nos espera, puesto que para sacar adelante este importante objetivo es necesaria la existencia de un sistema educativo pertinente y para ello, se deberá impulsar – en verdad y no en el discurso- la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación, el desarrollo económico y el progreso.
El próximo presidente deberá tomar medidas drásticas en materia ambiental. Es sorprendente que en este país se delimiten los Parques Naturales y los Páramos para después otorgar licencias ambientales para la explotación de minerales, violando la legislación expedida sobre la materia.
El gobierno actual le dijo sí al fracking, cuando en campaña política prometió la no explotación de hidrocarburos por este método, el cual está en desuso por parte de la mayoría de los países desarrollados que tiene reservas de hidrocarburos.
Si bien es cierto, en términos económicos la explotación de hidrocarburos es muy importante y significativa para las finanzas del país, también lo es, que no es un argumento concluyente para la aprobación de un procedimiento vetado en el mundo desarrollado.
No se tiene una visión a largo plazo. Esa visión de corto plazo es una de las causas por las cuales el activismo y la precipitud no nos dejan ni pensar, ni planear, ni ser asertivos a la hora de tomar decisiones.
Todo lo anterior obliga a repensar el Estado, que hace falta un gobernante que sea evidente en el cumplimiento oportuno y de calidad de los derechos constitucionales a que tienen derecho los ciudadanos en materia ambiental. No sobra decir que el actual gobierno fue un desastre en esta materia. ¡Hasta pronto!