Opinión De Mario Benedicto Parra: Tantos Inocentes – La palabra “inocente” viene del latín innocentis y se compone de los términos in, que es negación, y nocere que significa que no hace daño. Siendo así, el inocente es “el que no hace daño”. Según el diccionario, el inocente es el que no tiene malicia, aunque muchos lo consideran como alguien un poco bobo, al que fácilmente se le puede engañar sin mucho esfuerzo.
En el Día de los Santos Inocentes, los bromistas y los burlones aprovechan para hacer toda clase de bromas y burlas, algunas de mal gusto. Aunque últimamente, bromas vemos todos los días en redes sociales, de modo que a estas alturas pocas cosas pueden sorprendernos.
Hay muchos inocentes buenos, agradables: el beso inocente; la inocencia del niño; los amores inocentes; la expresión inocente; las miradas inocentes; los ojos inocentes; la sonrisa inocente; el corazón inocente; la pregunta inocente; la inocencia de los animales; la mamá inocente; la inocente coquetería; las inocentes travesuras; las inocentes entrevistas; inocentes pensamientos; inocentes mentiras; la inocente vanidad de las niñas bonitas; las palabras inocentes; el alma inocente; inocentes angelitos -los niños que reciben las aguas del bautismo-; inocente espíritu; el inocente curioso; el inocente desliz entre sábanas; los inocentes idilios; el inocente preso; la víctima inocente; los inocentes de tantos males.
Más inocente que un recién nacido, dice el dicho. Cuando la relación es inocente, se manifiesta cálida y desinhibida. Yo he pecado entregando la sangre inocente, dijo Judas después de entregar a Jesús. Hay políticos más o menos inocentes. Las imágenes de Duque y Ñeñe Hernández, no son tan inocentes. Los cogen y luego resultan inocentes. Santos, un inocente, injustamente acusado de entregarle dizque el país a la Farc. Mi hijo es lo más inocente del mundo, dice por lo general la mamá del sicario. Los uribistas no son inocentes, son cómplices de la debacle del país. ¡Conque eres inocente! Dice el Juez, más inocente imposible, responde el reo. Cuanto más inocente, más pendejo, dice el dicho. El arte y la imaginación es un pasatiempo inocente. Una cosa es ser inocente y otra, hacerse el inocente. Inocentes borregos son los inocentes del slogan “duélale a quien le duela”. La Tierra es inocente. La inocente sangre de Jesucristo. América fue inocente.
Pero nada tan inocente como los que creen en las promesas de los politiqueros y los que creen que los mismos con las mismas van a cambiar el país. La revocatoria de los alcaldes es inocentada; los que dicen que en que en enero empiezan la dieta para adelgazar, es inocentada. Inocentes los que creen que Amparo Grisales, Jesi Uribe o Ernesto Macías, son intelectuales. Inocentes y mártires los líderes sociales; inocente manipulado quien vota por el que le digan y no por sus propias convicciones políticas e ideológicas, puede que usted sea inocente, pero las apariencias lo perjudican.
Si me dieran a elegir, yo elegiría esa inocencia de no ser un inocente político.
A mis lectores les deseo un venturoso año 2022. ¡Hasta pronto!