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Opinión De Mario Benedicto Parra: Golpe letal al sector arrocero

Opinión De Mario Benedicto Parra: Golpe letal al sector arrocero Un estudio realizado por Fedesarrollo con apoyo Induarroz ha establecido que el sector arrocero colombiano podría desaparecer en 2030 hasta en un 39,5 por ciento, entre área sembrada, número de productores y unidades de producción agropecuaria, pues se vuelve más atractivo traerlo del exterior que producirlo aquí. Para esa fecha, 2030, habrá una apertura comercial total con Estados Unidos y las importaciones procedentes de ese país tendrán arancel cero, según lo pactado en el Tratado de Libre Comercio (Noticia publicada la semana pasada en el periódico El Tiempo).

Vale recordar que Estados Unidos lidera la comercialización de arroz mundial gracias al programa económico y tecnológico enfocado a la producción de arroz en masa,  restringiendo sus importaciones y elevando enormemente sus exportaciones, de ahí que la sobreoferta de arroz que el país norteamericano pone a disposición del mercado genera un impacto económico directo sobre los países pobres o en vía de desarrollo ya que los precios bajos con los cuales los países que comercializan libremente con Estados Unidos afectan a los productores de dichos países quienes venden su producción interna a un precio mucho más bajo y no rentable con el ánimo de competir en el mercado y que termina empobreciendo más a sus agricultores.

Colombia antes de las políticas agresivas neoliberales y de los tratados de libre comercio, propiciados por la ultraderecha criolla, se consolidaba como una gran despensa para la producción de arroz, pero a raíz de la apertura económica decretada en los años noventa y la entrada al comercio libre, empieza a cambiar en el momento en que elimina los impuestos de importación, es decir, los aranceles, permitiendo la libre circulación de arroz en este caso que puede provenir de otro país con mejores precios para el consumidor. Se empieza otra etapa con la ratificación del acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, donde el mercado colombiano asume la importación de arroz proveniente de las regiones más productivas del país norteamericano y empieza a tomar un comportamiento radical en el aumento de las importaciones para suplir la demanda nacional, pero a la vez dejando de lado la obligación de fortalecer su producto nacional para que el mismo pueda competir con el arroz americano.

Lo cierto es que en Colombia hay poco apoyo a la comercialización, financiación para la compra de maquinaria y equipos, provisión de bienes públicos, programas de promoción al consumo, pésima infraestructura de vías terciarias, poca inversión en distritos de riego -si hubiera distritos de riego se ganaría en productividad- y contrario de lo que ocurre en países exportadores de arroz como Estados Unidos que tienen sistemas de riego con altos rendimientos por hectárea.

De llegarse a cumplir el estudio de Fedesarrollo se pronostica la quiebra de 215 municipios productores de arroz y de más de 2 millones de personas que viven de la actividad arrocera. ¡Hasta pronto!

 

 

 

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