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Opinión De Mario Benedicto Parra: En defensa de las palabras

Opinión De Mario Benedicto Parra: En defensa de las palabras  – Los términos “mayoras” y “nadies” no son vocablos de creación reciente. Francia Márquez ha usado estos términos y ha sido señalada de usar mal el lenguaje. Algunos sectores de la oposición aprovecharon para afirmar que estaba atropellando el lenguaje. Pues bien, he indagado sobre la raíz de estos conceptos.

La Real Academia Española contempla el uso de la palabra “mayora”, sin embargo, algunos se asombran cuando alguien como Francia Márquez dice “mayores y mayoras”; se asombran y utilizan el lenguaje para insultar, mentir e instigar a la violencia.

Más allá del lenguaje que muchos conocen, es claro que la historia ha dejado un fuerte legado. Dentro de los conceptos ancestrales y los pueblos originarios, la lengua tiene particularidades distintas y el significado de determinadas palabras, puede variar significativamente con base a la apropiación que estos grupos sociales consideren darle, veamos:

Mayoras. Según la Real Academia de la Lengua Española, este es un término en desuso, lo configuran como la forma en referirse a la mujer del mayor, y hace parte de la data del lenguaje histórico en distintos territorios. Según Francia Márquez “mayoras significa mujeres sabias, que tienen la autoridad ética y moral para guiar el rumbo de nuestros pueblos. De modo que “Mayoras” y “Mayores” son palabras de gran significado para los pueblos milenarios. Expresan un gran respeto por las personas con sabiduría de la vida, no son palabras que se usan por moda lingüística. Pero es razonable que muchos no lo entiendan, pues el respeto es algo que no conocen.

Nadies. Dentro del lenguaje español muchas personas usan incorrectamente la palabra “nadie” pronunciándolo como “nadies”, pero a lo que realmente refiere esta palabra es a las clases olvidadas y sumergidas, las que tienen hambre y padecen la violencia y la exclusión social.

Estas palabras han atravesado los siglos y siguen ahí, compañeras de jornadas y de realidades, a veces, muy distantes y distintas de los entornos en que se engendraron. Seamos defensores de las palabras y no las disfracemos de intencionalidades que ellas no poseen. ¡Hasta pronto!

 

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