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Opinión De Mario Benedicto Parra: Del perdón social al odio social

Opinión De Mario Benedicto Parra: Del perdón social al odio social La polémica que se armó luego de que Gustavo Petro, hiciera una propuesta de “perdón social”, se convirtió es un show de sus contradictores para desacreditarlo como es costumbre. Sus declaraciones causaron el rechazo de otros candidatos y algunos sectores que consideran que no se puede hablar de “perdón social” con los corruptos. Sinceramente produce asco esta campaña electoral llena de mentiras, simulaciones, montajes, hipocresías, traiciones, oportunismos y miedos.

El “perdón social” no significa “que los corruptos salen de la cárcel o se les rebaja las penas”, es otro su significado. Es un mensaje de paz, de solidaridad con la sociedad que ha padecido la corrupción; es un mensaje de punto final a esta horrible historia de corrupción en uno de países más corruptos del mundo.

Lo que evidencia esta polémica es el pobre el nivel intelectual de los otros candidatos -Gutiérrez y Fajardo-, que no conciben la magnitud de la teoría del “perdón social” y en medio de su ignorancia lo convierten en “odio social”. Es un tema político y no jurídico, puesto que el perdón social no existe en la legislación penal colombiana.

Sobre este tema ha venido hablando Petro desde el 2002 en un ensayo titulado “El Perdón es solidaridad” publicado en “Cultura política y perdón”, editorial Universidad del Rosario, Bogotá, D.C., primera edición 2002, del cual he extractado el siguiente párrafo:

Si queremos construir una sociedad de la solidaridad, del perdón, que pueda convivir en paz, que no mate todos los días, donde el perdón de lo imperdonable sea necesario únicamente en circunstancias realmente extraordinarias, si queremos construir una sociedad de este estilo, el mínimo político es una ruptura que nos permita cambiar”.

Lo paradójico es que muchísimos de colombianos cristianos católicos asistieron a las iglesias a escuchar el sermón de las siete palabras en el que los curas y pastores hablan del perdón y que perdonar también es de humanos, pero se escandalizan en medio de la hipocresía cuando Petro habla del perdón, olvidan rápidamente la palabra de Dios y no logran ni perdonarse a sí mismos. Quien no se perdona a sí mismo no es capaz de perdonar a los demás y por lo general, asume un comportamiento y un proceder que ideologiza el odio. Los que se jactan de decir que son cristianos echan a la basura el fundamento del cristianismo: el perdón y el amor. ¡Hasta pronto!

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