Síguenos

Opinion

Opinión De Mario Benedicto Parra: José Hilario López, el presidente olvidado

Opinión De Mario Benedicto Parra: José Hilario López, el presidente olvidado – No todos los estudiantes conocen, y adultos también, la vida del presidente José Hilario López, el presidente que cimentó las bases de la abolición de la esclavitud. ¿Tuvo enfermedades?, ¿de qué murió?, ¿pasó penurias?, ¿cuál fue su relación con Campoalegre?, ¿qué hacía en Campoalegre al momento de su muerte?, ¿cómo fue como presidente? Tal vez los historiadores campoalegrunos, especialmente Camilo Francisco Salas Ortiz, nos despejaran estos interrogantes. Recordemos que un pueblo que pierde la memoria de su pasado, poco a poco va perdiendo su identidad. Por ello, la familia, la escuela, la sociedad toda debe estimular la reflexión desde el punto de vista de la historia para hacerlos reflexionar sobre la vida. No debemos tener miedo de reconciliarnos con el pasado, porque todo, incluso lo menos noble o bello o emocionante de la vida sigue siendo una pieza fundamental de ese mosaico que constituye su impronta primigenia.

Captamos el punto de inflexión de lo que es nuestro presente y lo que será nuestro futuro. La riqueza material en muchos casos te hace olvidar, basta pensar en todo lo que ha sido y ya no valga nada, el dinero junto al poder son los muros más terribles. El dinero y el poder han sido y siguen siendo la causa de los males del mundo. Por dinero pisoteas, traicionas, amenazas, dices mentiras, tratas mal a la gente. Por dinero se cancela una amistad, una relación matrimonial o marital, nos dividimos, abandonamos valores, nos sumergimos en una falacia que no tiene nada de humano.

Partir de la historia personal y del país significa en realidad conocer nuestra identidad. Es importante reflexionar sobre quiénes somos y quiénes fuimos. Debemos volver a poner la historia en su lugar y todos sabemos lo complicada que es la historia de cada uno, incluso cuando se tiñe de gris, mostrando el lado triste de la existencia.

Quienes desconocen su historia personal y del país, corren el riesgo de convertirse en esclavos de herramientas que aparentemente amplían la esfera del conocimiento, pero que se vuelven inútiles si no están sustentadas en una cuidada cultura de base, capaz de seleccionar, evaluar y promover el material cognitivo. Reflexionar la historia es especialmente crucial cuando, como hoy, la guerra reemplaza a la paz en muchas partes del mundo.

Los jóvenes necesitan conocer la memoria histórica de Colombia, las tragedias del pasado, los horrores cometidos contra hombres, mujeres y niños inocentes convertidos en carne de cañón por la locura humana. Recordar la violencia, por ejemplo, es recordar la ferocidad de la naturaleza humana al expresar plenamente su brutalidad. Conocer la verdad, la memoria histórica de Colombia no es adoctrinamiento como lo quiere hacer ver el uribismo que busca ocultar la responsabilidad de muchos actores armados que actuaron en complicidad con el Estado, todo lo contrario, se impone la verdad histórica sobre el populismo histórico.

Recordar a José Hilario López, a nuestros proceres, sus familias, significa darse cuenta que no eran extraños, que eran personas iguales a nosotros con sus familias y con sus temores. Recordar significa no olvidar a los muertos, trabajar por la paz y la fraternidad humana, construir un mundo en el que la diversidad sea motivo de democracia y colaboración, de humanidad, de convergencia de inclusión. ¡Hasta pronto!

 

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad
Publicidad

Más en Opinion