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Opinión De Mario Benedicto Parra: Errores ortográficos, la plaga en las redes sociales

Opinión De Mario Benedicto Parra: Errores ortográficos, la plaga en las redes sociales – Quizá suene anacrónico, pero incomoda detectar faltas de ortografía en una publicación. Algunas rechinan más que las motos por las calles de Campoalegre. Las más comunes son escribir los tiempos del presente de indicativo del verbo haber, “he, ha, has, han”, sin hache, confundir “haber “con “a ver”, “hecho” con “echo”, no distinguir entre “hay”, “ahí” y “ay” … Desconozco si todavía se estudian las reglas de ortografía.

Ya no se ponen mayúsculas al comienzo, ni tampoco después del punto, y menos para señalar nombres propios o apellidos; lo más común es la falta de acentos, son nulos en las redes sociales. Se omiten partes de las palabras, utilizando abreviaturas o atajos que las dejan sin significado. Es frecuente observar el uso de mayúsculas y minúsculas indiscriminadamente, mezclándolas sin respetar las reglas, ya sea en nombres o en frases completas; se omite con frecuencia la coma y el punto y coma, una simple coma cambia el sentido global del escrito, esto se debe a la falta de uso de los signos ortográficos que se ha generado por el uso constante de la tecnología.

Hoy en día los horrores ortográficos se han vuelto algo normal, sobre todo, en las nuevas generaciones del Facebook, Instagram y Whatsapp. En este sentido, las redes sociales facilitan este fenómeno, puesto que las expresiones erradas se quedan en la memoria de los jóvenes y la peor consecuencia es que a la hora que escriben un texto surgen en ellos muchísimas dudas de ortografía.

Las faltas de ortografía son reflejo del deterioro de la educación y de la carencia de lecturas. Podrían tener cierta excusa las cometidas por personas mayores que no han podido acceder a una buena formación, pero en los más jóvenes, con una mejor preparación, supuestamente, serían menos excusables.

Lo peor de todo es que muchos jóvenes ni siquiera lo considera un error; lo hace intencionalmente. Y mientras esto pasa muchos jóvenes se confunden al ver múltiples formas de escribir una palabra, y algunos simplemente no muestran interés por saber la forma correcta, sólo la escribe como se pronuncia, pues les da lo mismo la b y la v, la z y la s.

Por otra parte, corregir al que se equivoca resulta un asunto bastante delicado. No todos agradecen y aceptan de buen grado que les enmienden; hay gente que se ofende y lo toma a mal al sentirse herida en su orgullo y autoestima. Un texto con faltas de ortografía desluce el mensaje que se pretende transmitir.

Anteriormente los errores ortográficos (mala ortografía) se resolvían mediante la lectura y uso del diccionario. Desde mi punto de vista hay que empezar a cuidad más la ortografía en el ámbito tecnológico. La importancia de usar la ortografía adecuadamente va más allá de expresarse por escrito, es nuestra carta de presentación en todos los ámbitos. ¿Por qué escribir mal si se puede hacer bien? ¡Hasta pronto!

 

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