Síguenos

Opinion

Opinión De Mario Benedicto Parra: Triste espectáculo

Opinión De Mario Benedicto Parra: Triste espectáculoCon el perdón de mis paisanos que tienen moto, porque no es del caso generalizar, pero la cantidad de irresponsables que anda en este tipo de vehículos por las calles del pueblo, está haciendo lo que le da la gana y no hay autoridad que logre poner en cintura a esta creciente población de indisciplinados.

El pasado 31 de octubre, Campoalegre vivió el caos social originado por los desmanes protagonizado por la caravana de motos que se tomaron la población. No hubo reacción del gobierno municipal para asegurar la vida y la integridad personal de los niños, adultos y mascotas que transitaban por las calles del pueblo. Tampoco se tomaron anticipadamente medidas necesarias para proteger a los niños, a sus habitantes de la eventual amenaza de los rufianes motorizados y no necesariamente con el uso de la fuerza pública para controlar el caos que se vivió.

En el futuro esta situación debe llevar a modificar la celebración del llamado Halloween. Fue una noche de terror en que los niños pasaron a último lugar porque los energúmenos motociclistas que paralizaron las calles del centro del municipio, lejos de ofrecerles un espectáculo de amor y de cariño, les amargaron la noche de los disfraces y los dulces convirtiéndola en un triste espectáculo.

Campoalegre lleva sobre sus hombros un problema al que debe hacer frente ya que desbordó todos los límites previsibles y convirtió en un imposible la convivencia: el comportamiento de los motociclistas en las vías. Es evidente la invasión de andenes, las infracciones como el exceso de velocidad, conducir en contravía, soltarse o no utilizar el casco, transitar con más de un pasajero, hablar y/o chatear desde su teléfono celular, aumentando el riesgo de hacerse daño y, de paso, causar una tragedia.

Para que una comunidad pueda progresar, es esencial el respeto mutuo de quienes conviven en su territorio y que sus habitantes cumplan con un conjunto de normas de cultura cívica o ciudadana. Campoalegre no puede ser una selva donde campee el más agresivo, el que violente más las reglas establecidas e imponga el caos como forma de vida.

Ese es uno de los grandes y urgentes desafíos de la actual alcaldesa y de los fututos alcaldes, el implantar el orden en las calles, el adelantar una gran campaña de cultura ciudadana. No dejemos perder el civismo que en otrora caracterizó a Campoalegre y a los campoalegrunos. ¡Hasta pronto!

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad
Publicidad

Más en Opinion