Opinión De Mario Benedicto Parra: Los corruptos atacan – Guatemala es uno de los Estados más corruptos de América Latina y su actual presidente, el ultraderechista Alejandro Giammatei, no es de fiar, influye ante las Cortes para que se condene a jueces que en el pasado participaron de la lucha contra la corrupción, muchos de ellos se visto obligados a salir de Guatemala; centenares de abogados litigantes y periodistas han sido perseguidos y detenidos. Este presidente, que peyorativamente ha llamado al presidente Petro de guerrillero, es más perverso y peligroso que Calígula y Osama Bin Laden juntos, intimida a quienes luchan contra la corrupción y ha convertido a la Fiscalía en un ente inquisidor contra jueces, abogados, opositores y periodistas.
Ni en Guatemala no cayó bien la acusación de la Fiscalía contra el hoy ministro de Defensa colombiano Iván Velásquez, según os medios de comunicación. Es evidente que para el pueblo guatemalteco – hastiado de la corrupción- se trata de una venganza por su accionar contra la corrupción y por dar grandes golpes al crimen organizado de estructuras de políticos corruptos en ese país centroamericano.
Lo contradictorio es que el Fiscal de Guatemala Rafael Curruchiche que esté siendo investigado por la Casa Blanca de obstruir las investigaciones sobre casos de corrupción contra funcionarios del actual gobierno guatemalteco; además, le cancelaron la visa.
Los corruptos de Guatemala atacan con sed de venganza, con la complacencia de uribistas mediocres, el bachiller Macías y el descerebrado Miguel Uribe Turbay, que han pedido la renuncia del ministro. Lo que ignoran estos torpes es que según la ONU, Velásquez consiguió como Encargado de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) entre 2013 y 2019, acusar a más de 1500 personas, procesar a más de 660 y, a julio de 2019, había conseguido 400 condenas. Sus hallazgos salpicaron al entonces presidente Otto Pérez Molina, quien renunció a su cargo y fue encarcelado, al igual que la exvicepresidenta Roxana Baldetti.
El pueblo colombiano debe saber que Iván Velásquez, cuando fungió como Procurador Departamental de Antioquia entre 1991-1994, investigó gravísimas violaciones a los derechos humanos como ejecuciones extrajudiciales, torturas y abusos contra la población civil. Investigó, nada más y nada menos que al Cartel de Medellín, mostrando los lujos y privilegios de Pablo Escobar durante su reclusión en la prisión de La Catedral; que como Director Regional de Fiscalías en Medellín entre 1997 y 1999, inició una lucha directa y frontal contra las organizaciones paramilitares conocidas como autodefensas, investigando hechos como las masacres de Ituango –La Granja (1996) y El Aro (1997)–; que como Magistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia entre 2000-2012, realizó agudas y severas investigaciones sobre parapolítica, con las que logró la condena de más de 50 congresistas y además, reveló vínculos de más de 130 diputados con estructuras criminales asociadas al narcotráfico.
La oposición al gobierno colombiano debería ser mucho más seria. Iván Velásquez, el “magistrado estrella” incomoda en Colombia y en cualquier país latinoamericano cuando se trata de desmantelar redes de corrupción. ¡Hasta pronto!