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Opinion

Opinión De Mario Benedicto Parra: Mercaderes De La Salud

Opinión De Mario Benedicto Parra: Mercaderes de la salud – Nunca antes habíamos visto, como ahora, tanta miseria humana apoderada de la mentalidad de muchos colombianos, sobre todo de quienes hoy hacen oposición al gobierno, de quienes quieren mantener el statu quo y los privilegios de los grandes amos y mercaderes de la salud en Colombia, como Dilian Francisca Toro, Efraín Cepeda, César Gaviria, quienes han buscado a toda costa amarrar la bancada de partidos del gobierno en el Congreso y han rugido por una de las reformas más fundamentales de arraigo popular.

Los políticos y dueños de EPS están preocupados porque se les dañe el negociazo de la salud, pues son 52 billones de pesos que fueron destinados a la salud para el presupuesto 2023. Ya sabrán porque tanta preocupación.

Esa miseria humana en la mentalidad de muchos colombianos los hace olvidar que quienes han ocupado cargos de poder gubernamental o privado en anteriores gobiernos, han incumplido con su deber y responsabilidad en la buena administración de los dineros públicos para beneficiar a los más necesitados. Es una vergüenza que sigan con la idea de hacer que la riqueza que produce nuestro país, beneficie a unos pocos y no a todos.

Es imperdonable la voracidad de dueños de ciertas EPS incapaces de dejar de pensar que la salud es un “negocio” y de que tiene que rendir beneficios económicos a costa de la vida y la salud de la gente. Los mercenarios de la salud harán lo imposible con el fin de mantener el negociazo no acogiéndose al modelo de medicina preventiva porque saben que el negocio está es en la enfermedad y costos que esto implica en el presupuesto de la salud, más no en la prevención.

Hoy quienes administran dineros públicos destinados para la salud de los colombianos, no se avergüenzan de cientos de miles de testimonios que reflejan la desidia del sistema; testimonios de las víctimas de la salud ocasionados por los socios de esas grandes compañías incapaces de entender las desgracias humanas que producen.

Es imperdonable su incapacidad moral para medir las consecuencias de sus actos al punto que constriñen constantemente a los médicos de ejercer la profesión de acuerdo con el compromiso que muchos aún sí tienen con la vida y la salud humana.

Las EPS cultivan cada día más las condiciones para ensanchar aún más la brecha, generar inequidad. El sistema de salud en el que el más mínimo procedimiento médico o quirúrgico requiere de autorización por parte de las EPS, con demoras de meses o años, está cobrando la vida y la salud de cientos de colombianos, especialmente de niños y adultos mayores que son los más afectados por la desidia y la bajeza criminal de quienes insisten en mantener los privilegios de algunos empresarios para robarse el dinero de la salud, cuando la salud es un derecho fundamental, no una mercancía.

Si tuviéramos un registro del número de víctimas de la salud, las personas con mentalidad mediocre del tercer mundo, conocerían la verdadera causa de la defunción de tantos colombianos:  La falta de atención médica o un procedimiento quirúrgico a tiempo. ¡Hasta pronto!

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