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Opinión De Mario Benedicto Parra: Así se ejerce la dominación

Opinión De Mario Benedicto Parra: Así se ejerce la dominación – ¿Quién no conoce hoy que la información que recibimos está manipulada por los medios hegemónicos que crean una realidad ficticia que responde a los intereses económicos de la clase dominante? ¿Quién no sabe que los medios dominadores ocultan información que no le conviene a la clase política dominante?  La respuesta es que casi todos los colombianos ya sabemos cómo funciona el sistema maquiavélico de los medios masivos de comunicación. Así se ejerce la dominación hoy, y hay que estar muy en la luna para no darse cuenta.  Pero de lo que no nos damos cuenta, creo, es que el efecto de haber normalizado la falsa información está creando una nueva cultura en la población que imita a ciertos los comunicadores -sin escrúpulos- de tal forma que nos hace parte de la misma.

Del mismo modo en que se nos dice cualquier mentira o invento sin ninguna rigurosidad, sin argumentos y mucho menos pruebas, muchos a su vez se manejan de la misma manera con el otro. Entonces, dicen cualquier cosa que surja de la imaginación, inventan, tergiversan, copian y repiten sin ningún tipo de rigor en relación al conocimiento o las fuentes que abastecen esas afirmaciones.

Así las cosas y amparados en la libertad de expresión, muchos colombianos se están convirtiendo en alcahuetes que no solo forman parte de una sociedad de individuos aislados, sino que además están muy cerca de convertirnos en una sociedad de idiotas, como pronosticó el gran Alberto Einstein en referencia a los avances tecnológicos. El físico alemán afirmó que el día que la tecnología superara al hombre, estaríamos ante la presencia de una sociedad de idiotas. Esta afirmación tan contundente estuvo sustentada en que Einstein sabía que el avance tecnológico estaba y seguiría estando en manos de los amos del mundo

Los colombianos también han comenzado a concientizarse de que la única comunicación que no puede manipularse ni esconderse es la que no tiene intermediarios y esto se logra en primer lugar otorgándole al periodista la posibilidad de ejercer su profesión de una manera digna, no haciéndolo depender de ninguna empresa comercial, puesto que la comercialización de la comunicación hace de esta una mercancía que se compra y se vende al mejor postor. Las noticias falsas están causando estragos en el cerebro de los colombianos y entiendo que al feroz monopolio que las produce, hay que combatirlo con noticias verdaderas. ¡Hasta pronto!

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