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Opinión De Mario Benedicto Parra: Campoalegre en una encrucijada

Opinión De Mario Benedicto Parra: Campoalegre en una encrucijada – Luego del fallo de un juez administrativo de Neiva que decretó la nulidad del Acuerdo 012 de 2019 en materia de ordenamiento territorial, Campoalegre está en el limbo, sin ley ni orden; en ese ámbito desconocido en el que cualquier ciudadano puede hacer uso del suelo según le parezca, pues la ausencia de un cuerpo normativo actualizado es un caldo de cultivo que fomenta el caos.

El fallo en mención es claro al expresar que el Plan Básico de Ordenamiento Territorial fue aprobado irregularmente por el Concejo de Campoalegre en 2019, desconociendo abiertamente las fases de concertación interinstitucional y consulta ciudadana; además, fue expedido por fuera del límite legal y temporal, violando el estatuto de ordenamiento territorial y lo más grave aún, fue plagiado.

El ordenamiento territorial es un aspecto fundamental para el desarrollo sostenible de cualquier municipio. La falta de planificación y la demora en la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial es nefasto, ya que no existe una visión clara de ciudad a largo plazo y como consecuencia, el municipio crece de manera desordenada y sin considerar criterios urbanos y medioambientales. Esto genera conflictos e inconsistencias en el uso del suelo y en la planificación urbana.

Por lo anterior, se hace necesario que entendamos lo trascendental de este instrumento para desarrollar nuestro municipio. El POT no es solamente un asunto técnico y especializado, el papel de la ciudadanía juega un papel fundamental para la comprensión de las falencias urbanas. El crecimiento desordenado del municipio tiene consecuencias negativas tanto en el ámbito urbano como en el medio ambiente. La falta de criterios urbanos ha resultado en una infraestructura insuficiente para dar respuesta a las necesidades de la población en términos de servicios básicos y espacios públicos.

Es importante que el próximo alcalde y el secretario de planeación junto con expertos planificadores urbanos, trabajen seriamente para definir una visión clara del municipio y establecer directrices para el desarrollo sostenible. Además, se requiere una mayor participación ciudadana en el proceso de ordenamiento territorial; los ciudadanos deben ser involucrados de manera activa en la toma de decisiones, pues son ellos quienes conocen las necesidades y aspiraciones de sus comunidades.

Por último, los concejales deben prepararse al asumir y debatir estos temas o al menos asesorarse para evitar irregularidades tan ingenuas o en el peor escenario, obrar de mala fe. Posteriormente, en sus funciones de control político, hacer el seguimiento riguroso de la implementación del POT, así como de las normas y regulaciones establecidas. ¡Hasta pronto!

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