Opinión De Mario Benedicto Parra: Vulgar negocio – Muchos políticos dicen que el aval para candidato es un pacto de sumisión y la credencial, que es propiedad del partido político, es su limitación y condicionamiento.
No es novedad la compra y venta de avales y en las campañas no faltan las advertencias -y hasta las amenazas- en su gran mayoría por los compromisos, acuerdos y decisiones de los directivos, ya conseguido el aval el candidato se inscribe, arma su equipo de trabajo; monta estrategias e imagen; consigue recursos, patrocinadores, financiadores y queda a merced del partido cuando finalmente logra sus credenciales, propiedad exclusiva del partido político que le avala.
Lo sorprendente es que los políticos en su gran mayoría, ni conocen siquiera de los principios y postulados de cada organización política. Si no me creen, basta que hagan un sondeo sobre este tema y verán los resultados. Lo que menos importa es el conocimiento básico del partido, sus postulados y el reglamento.
En tales circunstancias, los elegidos quedan en manos de los dueños de los partidos, por poner solo un par de ejemplos, César Gaviria del Partido Liberal y Germán Vargas Lleras de Cambio Radical y consecuencialmente, a merced de todo tipo compromisos con los verdaderos propietarios de las credenciales a quienes deben su obediencia so protesto sin causa alguna a sanciones, suspensiones e investigaciones.
En este sentido, los políticos que aspiran a alcaldías, gobernaciones y corporaciones públicas, quedan expuestos a cualquier cantidad de injusticias, malos procederes e inequidades que van desde los avales, amenazas, chantajes, negar la inscripción a pesar de tener ganado el derecho por haber obtenido credencial y de ahí en adelante, arrodillarse a las pretensiones de los “dirigentes de cada partido o movimiento político”, porque a ese estado de cosas llevaron a nuestra democracia y como en nuestro país son tan ineficientes los organismos de control, es posible que se aperture una investigación y tarde el tiempo que sea indicado para quien necesite el beneficio, pues mientras avanzan investigaciones, defensas jurídicas, pruebas y demás, se logra el cometido.
Y cuando el osado y atrevido concejal, diputado, alcalde, congresista piense o actúe contrario a los intereses de los dueños de los partidos, moverán cielo y tierra para que llegue la sanción o suspensión, tal como sucedió con algunos congresistas de los partidos Liberal y Conservador que fueron amenazados si votaban a favor los proyectos del actual gobierno.
Salvemos nuestra democracia convertida en los últimos años en objeto comerciable, en fachada. En este país todo se convirtió en un vulgar negocio. ¡Hasta pronto!